El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirmó que entre enero y mayo de 2026 ingresaron 275.170.147 kilogramos de hoja verde a los secaderos de la región productora. La cifra representa una caída de 41.326.513 kilos respecto del mismo período de 2025, cuando se habían registrado 316.496.660 kilogramos, lo que equivale a una disminución del 13,1% interanual.
Aunque los números por sí solos describen una menor actividad, adquieren otra dimensión al analizar el contexto que atraviesa la cadena yerbatera desde fines de 2023, marcado por la desregulación del mercado, la pérdida de facultades del INYM para fijar precios y una creciente conflictividad entre productores e industria.
La menor cantidad de hoja verde procesada coincide con uno de los momentos de mayor incertidumbre para miles de pequeños productores de Misiones y Corrientes, que desde hace meses denuncian que los valores pagados por la materia prima quedaron muy por debajo de los costos de producción.

Un dato que alimenta el debate sobre la política yerbatera
El informe estadístico del INYM no explica las causas de la caída de la cosecha y se limita a reflejar los volúmenes ingresados mediante declaraciones juradas de los operadores.
Sin embargo, el descenso de más de 41 millones de kilos se produce en un escenario donde distintas entidades de productores vienen sosteniendo que numerosos yerbales fueron cosechados parcialmente o directamente quedaron sin levantar debido a la falta de rentabilidad.
El dato, por sí mismo, no demuestra una relación causal entre la baja producción y la situación económica del sector, pero sí coincide temporalmente con una etapa de fuerte discusión sobre el modelo de funcionamiento de la actividad.

Misiones sostiene la producción nacional, pero también concentra el impacto
Aun con la caída registrada, Misiones continúa siendo el corazón de la producción yerbatera argentina.
Las cinco regiones productivas de la provincia aportaron 212,2 millones de kilos, equivalentes a más del 77% del total nacional, mientras Corrientes sumó 62,9 millones de kilos.
Esta concentración también implica que cualquier variación en la economía yerbatera golpea principalmente a la provincia, donde miles de familias dependen directamente del cultivo, la cosecha, el transporte y la industrialización de la yerba mate.
Del récord de 2024 al retroceso actual
La magnitud de la baja se vuelve aún más evidente al comparar los datos con 2024.
En aquel año, durante los primeros cinco meses habían ingresado 426 millones de kilos de hoja verde, el mayor volumen de los últimos años. Dos temporadas después, la actividad acumula un retroceso cercano a 151 millones de kilos respecto de aquel registro extraordinario.
Si bien las condiciones climáticas, los ciclos productivos y las decisiones de cosecha pueden influir sobre estos resultados, el informe refleja un cambio significativo en el nivel de actividad de la principal economía regional de Misiones.

El consumo resiste, pero la producción cae
Paradójicamente, la baja en la cosecha no encuentra un correlato similar en el mercado.
Durante enero-mayo las salidas de molino destinadas al consumo interno alcanzaron 113,1 millones de kilos, manteniendo niveles relativamente estables respecto de años anteriores.
Las exportaciones también mantuvieron movimiento, con 18,8 millones de kilos enviados al exterior en el mismo período.
Esta combinación —una demanda que continúa activa y una producción primaria en descenso— vuelve a poner el foco sobre uno de los principales reclamos de los productores: la distribución del ingreso dentro de la cadena yerbatera.
Un indicador que trasciende la estadística
Más allá de los números, el informe del INYM ofrece un dato que seguramente volverá a ocupar un lugar central en el debate político y económico de Misiones.
La reducción de más de 41 millones de kilos de hoja verde no constituye por sí sola una explicación de la crisis que atraviesa el sector, pero sí representa un indicador relevante de una actividad que hoy enfrenta cuestionamientos por la rentabilidad de los productores, la concentración industrial y la ausencia de mecanismos regulatorios que durante años funcionaron como referencia para la formación del precio de la materia prima.
En una provincia donde la yerba mate es mucho más que un cultivo, cualquier variación en la cosecha repercute sobre el empleo rural, las economías locales y el movimiento comercial de decenas de municipios, convirtiendo a este informe en un nuevo insumo para una discusión que sigue abierta.



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