La inflación de marzo en Argentina alcanzó el 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que representó un aumento de 0,5 puntos porcentuales respecto al 2,9% registrado en febrero. Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un alza de 9,4% en el primer trimestre del año y una variación interanual de 32,6%.
El dato confirma una tendencia de aceleración sostenida: ya son diez meses consecutivos de subas en el ritmo inflacionario, desde el 1,9% observado en julio de 2025. Entre los factores que explican el incremento de marzo se destacan el impacto del aumento internacional del petróleo en el marco de tensiones en Medio Oriente, los ajustes en combustibles y presiones estacionales vinculadas al inicio del ciclo lectivo.

En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el índice se ubicaría por encima del 3%. “Hubo un shock con el petróleo que impactó directamente en combustibles y en toda la cadena de costos”, explicó el funcionario, quien además sostuvo que a partir de abril se iniciará un proceso de desaceleración inflacionaria acompañado por una recuperación de la actividad económica.
Las primeras mediciones privadas de abril muestran señales mixtas. Por un lado, consultoras como LCG detectaron una caída del 0,4% en los precios de alimentos y bebidas durante la primera semana del mes, lo que contribuyó a moderar el promedio mensual. En la misma línea, EconViews registró una variación nula en ese rubro, con bajas en verduras y subas leves en bebidas.

Sin embargo, en la segunda semana, Analytica relevó un incremento del 0,3% en alimentos y bebidas, con subas destacadas en pescados, dulces y chocolates, aunque compensadas parcialmente por la baja en frutas.
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, los analistas proyectan una inflación de 2,7% para abril, consolidando una tendencia a la baja que recién llevaría el índice nuevamente al 2% mensual hacia agosto.

A pesar de las expectativas oficiales, los especialistas advierten que la desaceleración estará condicionada por múltiples factores, entre ellos la política fiscal, la estabilidad cambiaria y la evolución de los precios internacionales. En ese escenario, el comportamiento de los alimentos —uno de los componentes más sensibles del IPC— será clave para determinar la dinámica inflacionaria en los próximos meses.



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