La economía doméstica, el trabajo, el transporte, las oportunidades educativas y la posibilidad de construir un proyecto de vida aparecen mucho más cerca de las preocupaciones de los misioneros que buena parte de las discusiones que dominan actualmente la agenda política. La politóloga, consultora, docente e investigadora de la UNaM Milva Carlino advirtió sobre esa desconexión durante una entrevista con Arriba la radio, por Radio Up.
La especialista también puso bajo análisis las mediciones sobre intendentes y explicó por qué no siempre es metodológicamente correcto comparar resultados correspondientes a diferentes municipios dentro de una misma encuesta provincial.

Una sociedad fatigada y concentrada en llegar a fin de mes
“Es una sociedad que, en términos de humor social, está muy fatigada, muy agobiada en términos económicos”, describió Carlino.
Según explicó, buena parte de la ciudadanía se encuentra “hiperfocalizada en la economía familiar doméstica”, intentando determinar cómo llegar a fin de mes, solucionar situaciones cotidianas y “sobrevivir” económicamente.
Frente a ese escenario, la especialista planteó que existe una dificultad de la dirigencia para interpretar esas urgencias.
“La agenda de la dirigencia política no está observando, quizás, o no está sintonizando con eso, con esa necesidad de urgencia económica o de aflicción económica”, afirmó. Y agregó: “Venimos de muchos años en los cuales me parece que esa dirigencia está muy alejada de lo que la sociedad está pidiendo, reclamando, demandando”.

Desafección política y participación electoral
Carlino vinculó esa desconexión con un fenómeno que viene observándose en las elecciones: el crecimiento de la abstención.
Sin embargo, pidió cautela antes de considerarlo definitivamente una tendencia estructural. Recordó que las elecciones legislativas históricamente registran niveles menores de participación que aquellas en las que se eligen cargos ejecutivos.
Cuando se define “el intendente, el gobernador, el presidente”, explicó, suele existir un incentivo mayor para concurrir a votar.
La politóloga prefirió hablar de “desafección política” antes que simplemente de apatía y relacionó el fenómeno con “una agenda disociada entre la política y la ciudadanía”.
Qué le pide la gente a los intendentes
En los estudios municipales, explicó Carlino, aparecen preocupaciones mucho más concretas. Las mediciones suelen indagar aprobación de gestión, principales problemas del municipio y demandas específicas.
Transporte público, servicios y decisiones puntuales de los gobiernos locales pueden ser sometidos a estudios cuantitativos y cualitativos antes de instrumentar políticas.
“Siempre es mejor tener información para tomar una decisión que no tenerla”, sostuvo, aunque aclaró que una encuesta constituye solamente un insumo y “no reemplaza ese contacto cara a cara que la dirigencia política tiene que tener”.
Los jóvenes tienen otra agenda política
La distancia entre la política tradicional y las preocupaciones ciudadanas se vuelve especialmente visible entre los jóvenes.
Carlino rechazó la interpretación simplificada de que los jóvenes misioneros no tengan interés por la política. “En realidad, es otro tipo de interés”, explicó.
Los estudios cualitativos muestran que sus demandas están orientadas a cuestiones directamente relacionadas con sus posibilidades de construir un futuro en las localidades donde viven.
En municipios del interior aparecen pedidos por carreras universitarias y herramientas de capacitación vinculadas a una salida laboral concreta. “Escuchamos también muchos jóvenes que en su planificación de mediano plazo está irse de la provincia, del país, buscar otros horizontes”, señaló.
Para Carlino, existe interés político, pero no necesariamente entendido desde las categorías tradicionales: los jóvenes esperan que “la política resuelva determinadas situaciones” que les permitan proyectar mejor su plan de vida en el lugar donde viven.
Imagen de intendentes: por qué los rankings pueden ser engañosos
Otro punto relevante de la entrevista fue el análisis de las comparaciones entre intendentes de diferentes localidades.
Carlino puso como ejemplo una encuesta provincial con 1.100 casos. Dentro de esa muestra total, Posadas podría contar proporcionalmente con unos 260 casos y otras localidades con cantidades considerablemente menores.
El problema aparece cuando se pretende comparar directamente esas submuestras.
“La encuesta provincial puede tener tres puntos de margen de error, pero esa población que yo encuesté en Alem puede llegar a tener ocho o 10 puntos de margen de error”, ejemplificó.
Por eso, sostuvo que solamente pueden compararse adecuadamente resultados municipales cuando las muestras permiten trabajar con márgenes de error equiparables.
“Si la muestra de Posadas tiene tres puntos y la de Alem tiene tres puntos, entonces esos sí son datos equiparables”, explicó.
“No estoy a favor de los rankings”
Carlino fue todavía más explícita al referirse a las clasificaciones periódicas que ubican dirigentes algunos puntos por encima o por debajo de otros.
“Yo no estoy a favor de los rankings que arman algunas consultoras, porque justamente están dentro del margen de error”, afirmó.
La especialista explicó que una variación de uno o pocos puntos puede encontrarse dentro del propio margen estadístico del estudio y, por lo tanto, no necesariamente demostrar que un intendente “subió” o “bajó” realmente respecto de una medición anterior.
También remarcó que imagen personal, aprobación de gestión e intención de voto son indicadores diferentes. Una persona puede tener una valoración favorable y eso no implica automáticamente que el ciudadano esté dispuesto a votarla.
El diagnóstico general trazado por Carlino expone así dos desafíos. Para las consultoras, trabajar con rigor metodológico y evitar conclusiones que los datos no permiten sostener. Para la dirigencia, comprender que la discusión política cotidiana no necesariamente coincide con las preocupaciones de una sociedad que hoy concentra buena parte de su atención en la economía familiar, el empleo, los servicios y las oportunidades para desarrollar un proyecto de vida.



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