En la antesala de un dato clave para la economía, el Instituto Nacional de Estadística y Censos difundirá este martes el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a marzo de 2026, en un contexto marcado por expectativas de leve aceleración inflacionaria.
A diferencia de estimaciones previas del mercado que la ubicaban en torno al 3%, desde el propio Gobierno reconocen que el indicador superará ese umbral, consolidándose como el registro mensual más alto en lo que va del año.
Caputo anticipa un IPC por encima del 3% y defiende el rumbo económico
El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que la inflación de marzo estará por encima del 3%, al atribuir el incremento a factores puntuales que impactaron de lleno en la estructura de precios.
Durante la presentación de un libro del analista Salvador Di Stefano en la Bolsa de Comercio de Rosario, el titular del Palacio de Hacienda explicó que el aumento responde a un “shock” vinculado al sector energético:
Según detalló, la suba del petróleo tuvo efectos en cadena sobre distintos rubros, desde los pasajes de avión de cabotaje hasta los costos de transporte, generando presión adicional sobre los precios.
Al mismo tiempo, remarcó la incidencia de factores estacionales, como el incremento en educación por el inicio del ciclo lectivo, un fenómeno recurrente en marzo.
Pese a este repunte, el ministro aseguró que a partir de abril comenzará un proceso de desinflación, en línea con los objetivos económicos del Gobierno encabezado por Javier Milei.
En esa línea, también defendió la política económica oficial y cuestionó las visiones críticas sobre el rumbo del país, al sostener que ciertos indicadores, como la evolución del dólar y la acumulación de reservas, no reflejan un escenario de crisis.

Factores que impulsaron la inflación de marzo
El dato que publicará el INDEC estará influido por una combinación de variables que confluyen en el tercer mes del año:
Por un lado, los aumentos en combustibles generaron un efecto transversal sobre la economía, impactando en costos logísticos y tarifas.
A esto se suman los incrementos en alimentos y bebidas, con incidencia directa en la canasta básica, y los ajustes en educación, que registraron subas significativas en el inicio del ciclo lectivo.
También se agregan aumentos en servicios públicos, transporte y otros rubros regulados, que terminan configurando un escenario de presión generalizada sobre el índice.
El anticipo de la Ciudad de Buenos Aires
Un dato que suele funcionar como referencia previa es el índice de inflación de la Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, que en marzo mostró una suba del 3%.
Este indicador reflejó una aceleración respecto a meses anteriores y acumuló un 8,9% en el primer trimestre, con una variación interanual del 32,1%.
El informe detalló que el incremento estuvo impulsado por subas en combustibles, tarifas de servicios públicos (electricidad y agua), transporte público y educación.
A nivel desagregado, se observó una dinámica particular: los bienes aumentaron un 2,8%, traccionados principalmente por alimentos, mientras que los servicios crecieron un 3,1%, impulsados por cuotas educativas, restaurantes, alquileres y transporte.
En contraste, algunas bajas en rubros como hoteles y paquetes turísticos contribuyeron a moderar parcialmente la suba general.
Inflación acumulada y expectativas del mercado
El primer bimestre de 2026 cerró con una inflación acumulada del 5,9%, lo que deja un arranque de año exigente en términos de precios.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, tras el pico de marzo se espera una desaceleración gradual:
Abril se ubicaría en torno al 2,6%, mayo en el 2,3%, mientras que hacia mitad de año el índice podría estabilizarse cerca del 2% mensual. Para el segundo semestre, incluso, las proyecciones sugieren valores por debajo del 1,8%.
Este sendero refleja una expectativa de normalización progresiva, aunque condicionada por múltiples variables internas y externas.

Inflación anual y desafíos estructurales
De cara al cierre de 2026, las proyecciones del REM estiman una inflación anual del 29,1%, lo que implicaría una desaceleración respecto a años anteriores, pero aún en niveles elevados.
El dato refleja que la inflación continúa siendo un problema estructural en la economía argentina, con impacto directo en el consumo, los ingresos y la planificación financiera.
Impacto en la vida cotidiana
Más allá de los indicadores macroeconómicos, la inflación sigue siendo uno de los principales factores que afectan la vida diaria de los argentinos.
Los aumentos en alimentos, transporte, servicios y educación repercuten de forma directa en el costo de vida, condicionando el poder adquisitivo y profundizando desigualdades.
En este contexto, el dato que publicará el INDEC no solo será observado por analistas y mercados, sino también por millones de ciudadanos que ven reflejada en ese número la evolución de su economía doméstica.
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