Durante su visita a los estudios de Radio Up, la ministra de Agricultura Familiar de Misiones, Marta Ferreira, explicó que las ferias francas están atravesando un momento de menor consumo, pero rechazó cualquier versión de crisis profunda: “Como nos pasa a todos en lo personal, pero también a estos agricultores, mermó la venta. Se compra menos porque todo el mundo busca precio, prioriza. Entonces, hay menos venta. Pero a su vez hay oportunidades”.
Y fue contundente sobre los rumores de caída generalizada: “De ahí a que la feria franca ya no pueda funcionar porque no va nadie a comprar, estamos lejos todavía. No, sí, sí. Estamos lejos”.
Ferreira incluso mencionó estrategias surgidas desde los propios feriantes, como ocurre en Oberá: “La feria de Oberá, por ejemplo, empezó a hacer un poco de ofertas… para levantar. ‘Si me comprás un mazo de acelga, te doy dos de rabanito y te sumo una cebollita’”.

26.000 agricultores familiares y un territorio de pequeñas chacras diversas
La ministra recordó el tamaño real del sector sobre el que se apoyan las ferias francas: “Cuando pensamos en el universo global de nuestra provincia, hablamos de 26.000 agricultores familiares”.
Dentro de esa cifra existe una diversidad productiva que Ferreira detalló con precisión: “De esos 26.000 hay un porcentaje que hace yerba, otro que hace tabaco o hace yerba y tabaco y además hace un poquitito de té. Alguno hace algo de citrus, un poquitito de citronela y entremedio hortalizas, frutales, granja, pequeños animales. Esa es nuestra realidad”.
El Ministerio, agregó, pone el foco en quienes producen para la mesa diaria: “Nosotros atendemos a los agricultores muy pequeños que producen para el autoconsumo y comercializan el excedente”.
Resaltó además el valor productivo y ambiental de la pequeña escala en Misiones: “Los nuestros son de pequeña escala, pequeñas superficies. La magia que hacen en pequeñas superficies para tener de todo… en una parcela podés encontrar hasta 25 productos distintos”.

Menos ventas, pero más siembra e inversión en la chacra
A pesar de la baja en el consumo, Ferreira señaló un comportamiento que viene observando de manera sostenida: “El agricultor familiar hoy, de su venta, empieza a guardar un poquito para seguir invirtiendo en su chacra”.
Ejemplos que enumeró la ministra: “Hay productores que empezaron a plantar más frutales, empezaron a agregar algún otro cultivo. Se compran ellos su propio plástico, su propia media sombra, su propia semilla. Con muchos más costos, digamos, pero lo están haciendo y están apostando”.
No hay éxodo: “Hay más jóvenes queriendo emprender en la chacra”
Ferreira negó que exista un proceso de abandono masivo del campo: “Eso de que hay éxodo… puede estar sucediendo en algunos casos esporádicos, pero para que uno diga ‘ahora es el éxodo’, no”. Y describió una tendencia contraria: “Hay más jóvenes queriendo emprender en la chacra. Hay más jóvenes que ven la oportunidad de generar su propio negocio, su propio emprendimiento. La mayoría de las chacras hoy tiene internet”.
Incluso mencionó casos concretos: “Hay jóvenes que están haciendo maracuyá, jóvenes que están haciendo distintos cultivos”.
El consumidor paga más por alimentos sanos y por saber cómo se producen
En otro tramo de la entrevista, la ministra explicó por qué las ferias francas siguen siendo competitivas: “El que va a comprar quiere saber cómo hiciste [el alimento] y, en lo posible, ir a verte. Nosotros recibimos mucha visita: ver los animales, probar, hacer degustación”.
Esa búsqueda de calidad se traduce en un diferencial: “El consumidor paga ese diferencial de precio. Porque paga salud. Entonces no tiene problemas de pagar”.
Y señaló un ejemplo de su propio emprendimiento: “Mi marido está vendiendo mucho más queso que carne… y nos alegra, porque entonces quiere decir que tenemos que reforzar la producción de leche”.

Un desafío pendiente: el agregado de valor
Ferreira identificó una debilidad recurrente del sector: “Lo que nosotros vemos como desafío para todo este sector —y pasa en todas las cadenas productivas de nuestra provincia— es el agregado de valor. Ahí tenemos muchísima debilidad”.
Observó que en supermercados ya se ven verduras listas para cocinar, pero eso aún no se replica en las ferias: “Eso es un valor agregado, tiene otro precio, pero te soluciona la vida”.
Frente a nuevos hábitos de consumo, la ministra anticipó un cambio necesario: “Cada vez queremos todo hecho… queremos comer bien, no comida rápida; queremos comer algo saludable, comer rápido pero comer bien”.
Para cerrar, Ferreira recordó cuál es la esencia de las ferias francas en Misiones: “El espíritu de las ferias no es competir el precio. La competencia está en la calidad, está en la atención”. Y reforzó la idea central de su diagnóstico: Las ferias no están en crisis; están adaptándose, aprendiendo y sosteniendo el vínculo directo con el consumidor que busca alimentos sanos y de origen conocido.



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