En su visita al programa Arriba la Radio por Radio Up, la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, adelantó un cambio clave en la forma en que Misiones mide los precios de las ferias francas.
Hasta ahora, el relevamiento del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (IPEC) se concentraba en la capital: “El IPEC estaba concentrado solo en Posadas. Dijimos: no, tenemos que ir a otros municipios también”.
A partir de ahora, el índice se construirá de manera mucho más federalizada: “Se va a comenzar a hacer en Oberá, en Eldorado, El Soberbio y no me acuerdo qué municipio más, pero la idea es preparar a un técnico para que todas las veces que hay ferias levante precios, informe al IPEC y podamos tener el índice de precios de otras ferias de la provincia”.
El objetivo es claro: que el dato estadístico no se limite al comportamiento del consumidor capitalino, sino que exprese la realidad diversa del territorio misionero.

Por qué Posadas no refleja a todas las ferias francas
Ferreira explicó que cada municipio tiene su propia lógica de costos y precios, y que eso vuelve insuficiente la referencia exclusiva de Posadas: “Posadas no refleja la realidad de los precios de otros municipios. Cada municipio tiene su particularidad, cada feria en cada municipio tiene su particularidad”.
Entre las variables que generan diferencias mencionó:
-
Variedades de semillas (a veces compradas más lejos y más caras).
-
Condiciones del suelo.
-
Distancia desde la chacra hasta la feria.
-
Tamaño del mazo o del paquete (“mazos muy generosos y otros un poco raquíticos”).
-
Tiempo de trabajo que dedica el productor.
“Todo eso influye y también el tiempo que dedica el productor a hacer esa producción. Y el consumidor que está feliz con esa producción está dispuesto a pagar ese precio”.
Por eso, insistió, no se puede tomar a Posadas como molde único para medir lo que ocurre en las ferias del interior.

El espíritu de la feria no es el de un comercio urbano
La ministra aclaró que las ferias francas no se comportan como comercios tradicionales: “Son variables más vinculadas al productor que a cuestiones ajenas, como muchas veces pasa en un comercio. Por eso siempre decíamos que el espíritu de las ferias no es competir el precio. La competencia está en la calidad, está en la atención”.
En lugar de homogeneizar, el relevamiento provincial buscará registrar esa diversidad. La comparación de precios entre municipios no será solo una tabla fría, sino una puerta para entender:
-
Cómo impactan las distancias y la logística.
-
De qué manera influyen los costos de insumos.
-
Qué producto se valora más según el gusto del consumidor local.
De este modo, el índice de precios de las ferias francas podrá convertirse en una herramienta útil para el diseño de políticas públicas y también para la toma de decisiones de productores, municipios y consumidores.

Un paso más en la mirada federal sobre la agricultura familiar
Ferreira enmarcó este cambio en una discusión mayor sobre federalismo productivo y visibilización del interior misionero: “A nosotros nos pasa que, por ahí, los que viven en la ciudad no se dan cuenta que hablamos mucho de Posadas y tomamos como referencia lo que pasa en la ciudad capital y no es lo mismo”.
Por eso subrayó la importancia de poner en agenda otros municipios y otras producciones que no se originan en Posadas: “¿Cómo poner en agenda otros municipios y producción que no la hacemos acá precisamente? Acá se consume, somos consumidores”.
El relevamiento ampliado permitirá que aparezcan en los datos oficiales producciones que antes solo circulaban en la memoria local y en las ferias de cada pueblo.

Ferias francas como termómetro del territorio
Con la “federalización” del índice de precios, las ferias francas se consolidan como un termómetro económico y social del territorio:
-
Miden el pulso del consumo popular.
-
Reflejan los costos reales de la agricultura familiar.
-
Hacen visible el esfuerzo de miles de familias que producen alimentos sanos.
A la vez, el trabajo conjunto entre el Ministerio de Agricultura Familiar y el IPEC puede ser el punto de partida para políticas más afinadas: desde programas de apoyo a productores hasta estrategias para el agregado de valor, el turismo rural y nuevas modalidades de comercialización.
Un dato que también educa al consumidor
Ferreira planteó que, además de servir a la política pública, este nuevo mapa de precios puede ayudar a educar al consumidor urbano:
-
Mostrando por qué un producto puede tener precios diferentes según el municipio.
-
Reforzando la idea de que detrás de cada mazo de rúcula o acelga hay tiempo, distancia, esfuerzo y decisiones de una familia.
-
Señalando que la competencia central de la feria está en la calidad y origen de lo que se ofrece.
Con el relevamiento federalizado, Misiones deja de mirar solo el mostrador de la capital y comienza a escuchar, en números y en historias, lo que ocurre en las mesas de las ferias francas de Oberá, Eldorado, El Soberbio y cada municipio que se vaya sumando.



//



