Misiones se prepara para recibir el 4° Congreso Argentino de Perfusión, un encuentro que reunirá a especialistas de distintas partes del país y Latinoamérica para compartir conocimientos y experiencias sobre circulación extracorpórea, perfusión, ECMO, atención de pacientes críticos y donación en asistolia.
Uno de los disertantes será el doctor Juan Blanco Murillo, doctor en Ciencias de la Salud, perfusionista y especialista en circulación extracorpórea, quien actualmente se encuentra en Colombia participando de actividades de formación.
Blanco Murillo dialogó con Radio Up y contó que comenzó a trabajar en el área hace más de dos décadas. “Yo empecé hace 22 años siendo verdaderamente joven o insultantemente joven, como decían en aquel momento”, relató.
Desde entonces, encontró en la especialidad una verdadera vocación. “En el momento en el que empecé a dedicarme a esto, a lo que es la perfusión y el soporte extracorpóreo, encontré una pasión en ello. Y, bueno, pues no he hecho otra cosa que tratar de ayudar a que la ciencia avance en la pequeña medida que uno puede”, sostuvo.
También destacó el vínculo construido durante estos años con diferentes sociedades científicas latinoamericanas. “Destaco las latinoamericanas como APRA, que está llena de profesionales con los que es un verdadero placer seguir creciendo”, señaló.
De cirugías de semanas a recuperaciones de días

El especialista explicó que la evolución de la medicina y de las técnicas de perfusión transformó de manera significativa las cirugías cardíacas.
“Cuando yo empecé hace unos 20 años, todo paciente que se metía a un quirófano a operarse del corazón existía una duda incluso en nosotros, en cómo iba a salir el paciente”, recordó.
Sin embargo, destacó que los avances permitieron reducir considerablemente el impacto de las intervenciones.
“Hoy en día, gracias a la evolución en lo que podemos hacer, desde todos los ámbitos y también desde el ámbito de la perfusión, sabemos que podemos reducir la agresión que supone una cirugía a algo mínimo”, explicó.
Para dimensionar el cambio, recordó cómo eran las recuperaciones cuando comenzó su carrera: “Cuando yo metí a un paciente en bomba, que es como nosotros llamamos cuando lo conectamos a esas bombas corazón-pulmón, sabíamos que ese paciente iba a estar cuatro o cinco días en la UCI y no se iba a ir hasta dentro de un mes del hospital, en el mejor de los casos”.
La realidad actual es muy diferente: “Hoy en día hacemos una cirugía corazón parado, dos, tres horas después ese paciente está extubado, 24 horas después, en condiciones normales, está en la planta”.
Y agregó: “Como muy tarde, en cinco días, está yendo a su casa a recuperar una vida que generalmente con un poquito de ayuda, desde luego, es capaz de incluso reinsertarse al trabajo”.
ECMO: una oportunidad entre la vida y la muerte

Uno de los ejes de la actividad profesional de Blanco Murillo es la ECMO, una técnica de soporte vital extracorpóreo que puede mantener las funciones cardíacas y respiratorias de un paciente durante períodos prolongados.
“ECMO es algo, es oxigenación con soporte extracorpóreo, es lo que viene derivado de esas bombas pulmón en una versión refinada y depurada para poder soportar la vida de las personas por un tiempo un poco más prolongado, en lugar de unas solas horas, por semanas, incluso por meses, si fuera necesario”, explicó.
Para el especialista, esta tecnología modificó el límite de las posibilidades de recuperación: “Eso redefine la línea entre lo que es vivir y no, y lo que es tener una oportunidad de recuperarse”.
En ese sentido, relató uno de los casos que más lo marcó: “Incluso tenemos registrados casos en los que una niña con una cardiopatía congénita nació en condiciones incompatibles con la vida gracias a conectarla a la ECMO. Fue capaz de vivir más de tres años conectada a la ECMO, aprendiendo a hablar conectada a la ECMO, aprendiendo a leer conectada a la ECMO y finalmente recibió un trasplante cardíaco”.
La paciente finalmente pudo continuar su vida gracias al trasplante. “Eso permitió que hoy en día esté vivo y con su familia”, expresó.
Blanco Murillo también recordó el papel de la ECMO durante la pandemia: “Eso es ECMO. ECMO es lo que nos ha salvado a muchos pacientes del COVID, cuando los pulmones fallaban”.
Y explicó que actualmente también puede utilizarse en situaciones cardíacas críticas: “A pacientes que llegan con un infarto fulminante, en ocasiones nos permiten darle una oportunidad de recuperación, incluso un puente a un trasplante o a simplemente que se coloquen unos dispositivos que arreglen esa patología y que se reinserte a su vida”.
“Es una verdadera revolución”, resumió.
Donación en asistolia: transformar una pérdida en esperanza
Otro de los temas centrales de su trabajo es la donación en asistolia, una alternativa que permite preservar órganos de personas fallecidas para posibilitar trasplantes.
“Eso enlaza con uno de los aspectos que más han capturado mi tiempo y mi pasión en los últimos años, que es la donación en asistolia”, explicó.
Según Blanco Murillo, esta modalidad representa una nueva oportunidad para ampliar la disponibilidad de órganos.
“La donación en asistolia es un fenómeno que a día de hoy se ha convertido en una oportunidad para conseguir órganos”, señaló.
El especialista explicó que se trata de un proceso que aparece cuando la medicina ya agotó las posibilidades de recuperar al paciente.
“Nosotros, los profesionales sanitarios, hemos hecho todo lo que se puede por darle una oportunidad a un paciente para vivir y desafortunadamente hoy en día no tenemos respuestas para todo”, sostuvo.
En ese contexto, explicó que la donación puede convertirse en una manera de darle un nuevo sentido al fallecimiento.
“Llegados a ese momento, pues dentro del final de los cuidados, del final de la vida, se integra la opción de ser donantes en asistolia”, indicó.
Y agregó: “Se le puede dar un sentido a ese fallecimiento a través de la preservación de sus órganos para que estén en las condiciones más óptimas posibles y que pueda garantizarse que dan vida”.
Para el especialista, allí aparece uno de los aspectos más humanos de esta práctica: “Donde hay una desgracia se convierten muchas oportunidades de seguir viviendo a otros pacientes”.
“Es un área muy bonita porque realmente es traer esperanza y canalizar la mayor generosidad de las familias que donan”, destacó.
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Un congreso que buscará unir a toda la región
Sobre el encuentro que se realizará en Misiones, Blanco Murillo anticipó que será una oportunidad para integrar distintas disciplinas y países.
“Yo creo que este congreso va a ser un hito en la perfusión argentina, pero no solo en la perfusión argentina, sino también para la enfermería, para la medicina y para otros lugares de Latinoamérica”, afirmó.
El objetivo será generar un espacio de intercambio entre investigadores y profesionales.
“Va a ser un punto de unión donde grandes investigadores de todas las partes de Argentina y de otros lugares vamos a tener ocasión de compartir conocimientos”, explicó.
Entre los principales ejes estará la búsqueda de mejores resultados para pacientes críticos.
“Cómo optimizar nuestros cuidados al paciente crítico, cómo mejorar los resultados en los pacientes que tenemos que meter en circulación extracorpórea”, enumeró.
También habrá espacio para la formación mediante simulación, especialmente en materia de donación.
“Cómo poder incluso simular y aprender a través de esa simulación cómo realizar donación en asistolia de una manera óptima y garantizar que esos órganos son recuperados de la mejor manera posible y sirven”, sostuvo.
Pero el congreso también tendrá una dimensión humana para profesionales que trabajan diariamente en situaciones de enorme complejidad.
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