La Asignación Universal por Hijo (AUH) volvió a perder poder adquisitivo en enero de 2026, según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que analizó la evolución del beneficio en el Gran Buenos Aires. Aunque el monto nominal se actualiza por inflación, el ajuste se aplica con dos meses de retraso, lo que genera que el ingreso quede por debajo del aumento real de precios. Principalmente hogares con adolescentes que no reciben Tarjeta Alimentar. Porque los alimentos y productos esenciales subieron por encima del promedio general. La cobertura de la ayuda estatal frente a la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) se redujo entre septiembre de 2025 y enero de 2026.
El estudio advierte que en ese período la AUH perdió entre 4 y 7 puntos porcentuales de cobertura frente a la canasta alimentaria, dependiendo del tipo de familia evaluada. Este retroceso implica que el beneficio alcanza para cubrir una porción cada vez menor de los alimentos indispensables.
Cómo quedó la cobertura en enero 2026
Los datos muestran escenarios distintos según la composición del hogar:
-
Familias con adolescentes sin Tarjeta Alimentar:
La AUH cubre apenas 39,6% de la Canasta Básica Alimentaria y alrededor de 18% de la Canasta Básica Total. -
Hogares con niños pequeños que sí reciben Tarjeta Alimentar:
La cobertura asciende a 45,3% de la CBA, aunque sigue lejos de cubrir el total de necesidades. -
Familias numerosas con Tarjeta Alimentar:
La combinación AUH + refuerzo alimentario llega a 62,4% de la CBA y 28,6% de la CBT.
Estos porcentajes reflejan que, incluso con complementos, el beneficio no logra cubrir la totalidad de los gastos básicos de alimentación, y mucho menos otros costos como transporte, servicios o vestimenta.
El rezago que explica la pérdida
El principal factor detrás de esta caída es el desfase en la fórmula de actualización. La AUH se ajusta por inflación, pero lo hace tomando datos de meses anteriores. En un contexto de subas constantes en alimentos, esa demora genera un deterioro inmediato del poder de compra.
En términos prácticos, mientras el índice oficial refleja la inflación pasada, los hogares enfrentan precios actuales más elevados, lo que profundiza la brecha entre ingresos y gastos esenciales.
Impacto social
El informe destaca que los hogares con adolescentes sin acceso a la Tarjeta Alimentar son los más comprometidos, ya que dependen exclusivamente de la AUH. En estos casos, el ingreso estatal cubre menos de dos quintos del costo alimentario mínimo y menos de una quinta parte de la canasta total.
La pérdida de poder adquisitivo no implica una reducción nominal del monto, pero sí un deterioro real frente al costo de vida. En un escenario de inflación persistente, el debate vuelve a centrarse en la necesidad de mecanismos de actualización más ágiles que acompañen la dinámica de precios y eviten que el ingreso quede sistemáticamente rezagado.



//



