Las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registraron incrementos que, en algunos segmentos de usuarios, llegaron a multiplicarse por diez en los últimos dos años. Según un informe del Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES), durante el primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) 2025-2030 las boletas aumentaron entre 29% y 34% nominal, aunque la mejora esperada en la calidad del servicio no se reflejó de manera uniforme. El estudio advierte que, mientras EDENOR cumplió con los objetivos regulatorios, EDESUR empeoró sus indicadores de prestación pese al incremento de las tarifas.
El relevamiento analizó el desempeño de ambas distribuidoras entre abril de 2025 y mayo de 2026. En ese período, los aumentos tarifarios se ubicaron levemente por encima de la inflación acumulada, estimada en 29%, pero la situación fue dispar en materia de servicio.
De acuerdo con el informe, EDENOR logró mantenerse dentro de los parámetros exigidos por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). En cambio, EDESUR incumplió los objetivos establecidos en 23 de los 24 partidos y comunas de su área de concesión y registró un empeoramiento respecto al semestre anterior.
Para medir la calidad del suministro, el ENRE utiliza dos indicadores clave: el SAIFI, que refleja la cantidad promedio de cortes por usuario, y el SAIDI, que mide la duración de esas interrupciones. En el caso de EDENOR, los valores quedaron por debajo de los límites regulatorios, con 1,45 interrupciones promedio y 3,52 horas de corte por usuario.
La situación fue muy diferente para EDESUR. La distribuidora alcanzó un SAIFI de 5,04, un valor 243% superior al objetivo establecido, y un SAIDI de 11,06 horas, equivalente a un incumplimiento del 190% respecto del parámetro exigido.
Desde IAETES señalaron que la diferencia entre ambas empresas no responde a situaciones aisladas. “EDESUR comenzó el nuevo período regulatorio con indicadores deficientes y, lejos de mejorar, profundizó su deterioro”, advirtió el organismo en sus conclusiones.
El informe también analizó el impacto de los cambios tarifarios sobre los distintos niveles de usuarios. Los hogares clasificados como N2 registraron un aumento efectivo del costo de la energía del 80,8%, mientras que para los usuarios N3 la suba fue de apenas 8,7%. Esta diferencia se explica por el esquema de subsidios vigente, que otorga descuentos proporcionales al consumo eléctrico.
Según el estudio, el mecanismo genera distorsiones porque el beneficio económico crece a medida que aumenta el consumo. De esta forma, hogares con mayores necesidades energéticas pueden recibir descuentos más altos en términos absolutos, incluso cuando pertenecen a sectores con mejores condiciones económicas.
Las zonas más afectadas por los cortes se concentraron en el segundo y tercer cordón del conurbano bonaerense. San Vicente presentó el peor registro de frecuencia de interrupciones, con 22,67 cortes promedio por usuario durante el semestre, lo que equivale a una interrupción cada ocho días. Por su parte, Cañuelas registró la mayor duración acumulada de cortes, con 38,57 horas semestrales, casi seis veces por encima de los niveles considerados aceptables.
El IAETES sostuvo que esta concentración de problemas en municipios con mayores niveles de vulnerabilidad socioeconómica podría responder a un proceso de subinversión histórica en sectores donde los costos de expansión y mantenimiento de la red son más elevados, una situación que continúa impactando en la calidad del servicio eléctrico para miles de usuarios.



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