La actividad turística atraviesa un escenario de preocupación en Argentina debido a la disminución del consumo, la reducción de las estadías y el crecimiento de las excursiones sin pernocte durante los feriados largos. La situación, que afecta especialmente a las PyMEs turísticas de todo el país, se refleja en una menor ocupación hotelera, menos movimiento comercial y una caída de ingresos en destinos que dependen del turismo interno. El fenómeno se intensificó en los últimos meses como consecuencia de los cambios en los hábitos de viaje y del contexto económico que atraviesan las familias argentinas.
El ex director nacional de Planificación y Desarrollo Turístico, Sergio Castro, advirtió que el sector enfrenta una transformación estructural en el comportamiento de los viajeros. Según explicó, cada vez son más frecuentes las decisiones de último momento, las escapadas breves y los viajes de un solo día, una tendencia que reduce significativamente el gasto turístico en los destinos.
De acuerdo con el especialista, la combinación de menos reservas anticipadas, mayor excursionismo y menor cantidad de noches de alojamiento repercute de manera directa en toda la cadena productiva vinculada al turismo. Hoteles, restaurantes, comercios, servicios de transporte, emprendimientos gastronómicos y artesanos registran una menor demanda durante fechas que históricamente representaban una oportunidad para incrementar sus ingresos.
El impacto resulta particularmente severo para las pequeñas y medianas empresas del sector, muchas de las cuales dependen de los fines de semana largos para sostener su actividad. En este contexto, Castro alertó que la retracción del movimiento turístico también comienza a reflejarse en el empleo, especialmente en las economías regionales donde la actividad representa una fuente clave de trabajo.
El análisis también apunta al escenario macroeconómico. El aumento de los costos medidos en dólares y la pérdida del poder adquisitivo de los hogares reducen la competitividad del turismo interno frente a alternativas internacionales o, directamente, impulsan a las familias a optar por salidas más cortas y de menor gasto.
Frente a este panorama, desde el sector consideran necesario implementar políticas de incentivo al turismo interno, revisar estrategias de promoción y fortalecer herramientas que permitan recuperar la demanda. El objetivo es sostener una actividad que, según estimaciones privadas, genera alrededor del 10% del empleo en Argentina y constituye uno de los motores económicos más importantes para numerosas provincias y localidades del país.



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