La Justicia confirmó el sobreseimiento definitivo del colono Héctor “Tikko” Kattz, quien en 2021 mató a un ladrón armado que había ingresado a su chacra de Salto Encantado. El caso, que generó una fuerte movilización social y abrió un debate sobre la legítima defensa en el ámbito rural, volvió a ocupar la agenda pública tras la reciente condena de seis años de prisión al otro asaltante, Nazareno Rotta, quien aceptó su culpabilidad en un juicio abreviado.
En una entrevista con Radio Up, el abogado Claudio Katiz, defensor del productor, relató los detalles del proceso judicial, el impacto en la vida del colono y su familia, y las profundas implicancias sociales que dejó el fallo.
“Tikko Kattz ya estaba libre de culpa y cargo desde diciembre de 2023”
Katiz recordó que la absolución de su defendido no es nueva, aunque muchos recién ahora toman dimensión de lo que resolvió la Justicia: “Respecto de Tikko Kattz, en diciembre del 2023 ya había sido sobreseído totalmente. Desde ese momento, estaba libre de culpa y cargo y no debía nada a la Justicia. El juez consideró probado que actuó en legítima defensa para proteger su vida, la de su esposa y su propiedad cuando mató al ladrón.”
El abogado detalló que el reciente movimiento judicial no involucra a Kattz, sino al segundo delincuente que participó del asalto y logró escapar: “Lo que sucedió esta semana fue el cierre del proceso contra el otro asaltante, Nazareno Rotta. Iba a comenzar el debate oral, pero a último momento aceptó firmar un juicio abreviado, reconociendo su culpabilidad y su participación en el hecho. Fue condenado a seis años de prisión efectiva.”
Katiz explicó además que Rotta ya había estado tres años detenido y que la pena impuesta lo mantendrá en prisión hasta cumplir el total del tiempo establecido por el acuerdo judicial.

“Nunca más la vida de una persona vuelve a ser normal después de matar a alguien”
Consultado sobre el presente de su defendido, Katiz fue categórico y humano al mismo tiempo: “La vida de Tikko y su familia nunca volvió a ser normal. Una persona que mata a otra, aunque sea en defensa propia, no vuelve a ser la misma. Ellos tratan de seguir adelante, pero viven con miedo. Ya no atienden a cualquier forastero. Antes de abrir la puerta, miran quién viene. Aprendieron a resguardarse.”
El abogado relató que la familia recibió amenazas, incluso sufrieron incendios intencionales en la chacra, pero jamás pensaron en abandonar el lugar: “Les quemaron parte de la propiedad, fueron amenazados muchas veces por familiares del delincuente muerto. Pero ellos nunca pensaron en irse. Compraron esa chacra cuando era monte, la hicieron producir con sus manos. ¿Por qué deberían irse si no cometieron ningún delito? Actuaron en legítima defensa.”
Un arma vieja, un ataque violento y una reacción instintiva
En relación al hecho ocurrido en abril de 2021, Katiz reconstruyó lo que vivió su defendido aquella noche: “Tikko usó un arma vieja, oxidada, un calibre .22 que tenía en su casa. No fue un medio desproporcionado. No hubo exceso de legítima defensa, como se dijo en un principio. El disparo fue consecuencia del miedo y la desesperación. Su esposa estaba arrodillada, con un arma apuntándole a la cabeza. En ese momento, él tomó la decisión más humana: defender su vida y la de su familia.”
El abogado fue contundente al remarcar que la Justicia actuó conforme a derecho: “El juez Alarcón aplicó el artículo 34 del Código Penal, que establece que quien actúa en defensa propia o de terceros no comete delito. Por eso fue absuelto. No cabía otro calificativo que el de legítima defensa, ni siquiera hubo exceso.”
“El que va a robar sabe que puede morir”
Durante la entrevista, Katiz se refirió también al perfil de los asaltantes y a la problemática de inseguridad en las zonas rurales: “El ladrón muerto, Sergio Gustavo Presti, había sido excarcelado en Buenos Aires durante la pandemia, en aquella liberación masiva de presos. Llegó a Misiones, a lo de su familia en Campo Grande, y siguió delinquiendo. Incluso hoy un hermano suyo está detenido y siendo extraditado a Brasil por narcotráfico. En esas familias, lamentablemente, el mal vivir es un modo de vida.”
En ese contexto, Katiz fue tajante: “El que sale a robar sabe a lo que se expone. El que va armado, dispuesto a matar, también puede morir. Esta vez perdió el ladrón. Y hay que decir las cosas como son: si en lugar de ir a robar hubieran ido a pedir trabajo, trabajo hay. Pero muchos eligen el camino más fácil porque saben que las puertas de la Justicia son giratorias.”
“Falta seguridad, y a veces, sobran excusas”
Para el abogado, uno de los mensajes más claros que deja el caso es la necesidad de fortalecer la seguridad en el interior de Misiones, donde los productores viven cada vez más expuestos: “En la zona de Campo Ramón, Campo Grande, Aristóbulo del Valle o Villa Bonita hay robos de yerba, de animales, de herramientas. Y muchas veces, cuando la Policía atrapa a los ladrones, interviene el poder político para pedir que los liberen porque son empleados municipales o parientes de alguien. Esa es la realidad.”
Katiz denunció también la lentitud del sistema judicial: “Las cárceles están saturadas, las comisarías sin espacio, y desde arriba bajan directivas para evitar detenciones. Entonces el colono se siente indefenso. Por eso muchos piensan: entre mi vida y la del ladrón, defiendo la mía. Y es lógico.”
“Un colono necesita tener un arma”
El letrado explicó que su defendido actualmente no posee armas por recomendación suya, pero que es un derecho constitucional que cualquier ciudadano misionero puede ejercer: “La Constitución de Misiones, en su artículo 13, habilita a los ciudadanos a tener un arma registrada. En la colonia es una herramienta más: sirve para protegerse de animales, de alimañas o, llegado el caso, de un delincuente. Todos los colonos saben tirar. Y quien vive en el campo entiende que no tener cómo defenderse puede costarle la vida.”
Katiz remarcó que no se trata de promover la violencia, sino de garantizar el derecho a la defensa: “Nadie habla de justicia por mano propia. Pero cuando alguien entra a tu casa armado, vos tenés derecho a defenderte. No se trata de matar por matar, sino de elegir entre vivir o morir.”

“El caso Kattz separó la paja del trigo”
En su análisis final, el abogado afirmó que el caso “marcó un antes y un después” en Misiones, tanto en la interpretación de la legítima defensa como en la conciencia colectiva: “Este fallo dejó en claro que quien actúa dentro de la ley no debe temerle a la justicia. El caso Kattz separó la paja del trigo: mostró quiénes son los que trabajan y quiénes viven del delito. Y también dejó un mensaje: no hay que tener miedo, porque cuando se actúa conforme a la ley, la justicia responde.”
“Más escuelas, menos cárceles… pero si no alcanza, más cárceles”
Finalmente, Katiz hizo una reflexión sobre las causas profundas de la inseguridad rural: “Hay que construir más escuelas y promover el trabajo, pero si la educación no alcanza, habrá que construir más cárceles. No podemos seguir liberando delincuentes que vuelven a robar a los pocos días. La justicia tiene que ser firme y las leyes claras.”
Y concluyó con una frase que resume la filosofía de muchos productores rurales: “Yo prefiero que me juzguen tres a que me carguen seis al cementerio. Entre la vida de un ladrón y la de mi familia, no hay dudas. La defensa propia es un derecho y no un privilegio.”
La Justicia ya investiga el caso de la niña embarazada en Irigoyen https://t.co/zVYxwCbT8u pic.twitter.com/dKFBMDxwDh
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