La despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina abrió una etapa cargada de emociones para los argentinos. Después de más de una década y media defendiendo la camiseta albiceleste y de haber levantado los trofeos más importantes, el capitán anunció que ya no continuará con el seleccionado.
Para Julio Quiñonez, periodista deportivo de Puerto Iguazú y uno de los pocos misioneros que pudo seguir de cerca a la Selección Argentina durante los últimos años, la noticia tuvo un significado todavía más particular: estuvo en las coberturas que acompañaron a Messi durante distintos momentos de su carrera, lo vio campeón en Qatar 2022 y también siguió al equipo en el último Mundial.

La noticia que obligó a estacionar el auto
Quiñonez contó en Arriba la Radio, por Radio Up, cómo recibió el anuncio de Messi. Estaba regresando en su vehículo cuando abrió Instagram y se encontró con la carta publicada por el capitán argentino. “Lo primero que me imaginé es que iba a dejar de jugar al fútbol”, relató.
La reacción fue inmediata. Al darse cuenta de que Messi anunciaba su despedida de la Selección, el periodista tuvo que detenerse antes de continuar su camino. “Me tuve que estacionar, pero no por mí, sino por mi hija”, contó entre risas y emoción. Su hija estaba junto a él y sabía que la noticia también iba a impactarla.
“Sabía que le iba a golpear lo que yo le iba a comentar, entonces tuve que parar para comentarle bien y, obviamente, si se quiere, sufrir juntos ese momento”, recordó.
Para Quiñonez, la decisión de Messi no llegó completamente por sorpresa. El periodista consideró que el final después del Mundial era algo que podía esperarse, aunque destacó el momento elegido para comunicarlo. “Era casi un hecho que Messi iba a dejar la selección después del Mundial, pero no a esta altura, no en este momento”, explicó.

“Messi nunca especula”
Uno de los aspectos que más destacó Quiñonez fue la manera en que Messi comunicó su decisión. Según su mirada, el capitán evitó generar expectativas innecesarias en torno a sus últimos partidos con la Selección. “Messi nunca especula. Nunca juega fuera de contexto. Messi siempre juega con la bondad, con la sinceridad, con la honestidad”, sostuvo.
El periodista entendió que anunciarlo con varias semanas de anticipación también fue una manera de respetar a los hinchas y a los compromisos que todavía tenía la Selección Argentina. “Messi no iba a generar o anunciar esto una semana antes de un amistoso, sabiendo que la gente paga el ticket para ver a Messi”, señaló. En ese sentido, Quiñonez consideró que el anuncio permitió evitar falsas expectativas y preparar el escenario para una nueva etapa.

El legado que Messi dejó fuera de la cancha
Pero si hay algo que el periodista misionero destacó por encima de los títulos y los goles fue la relación que Messi construyó con los periodistas y con quienes rodearon a la Selección. “Messi cambió el chip. Messi cambió hasta eso”, afirmó.
Quiñonez recordó que durante años las grandes figuras del fútbol argentino no siempre tuvieron la misma predisposición con los periodistas del interior. Messi, según su experiencia, rompió esa barrera. “Messi hizo escuela hasta en la generosidad de frenar en una zona mixta y darte una nota a un periodista que es del interior del interior”, remarcó.
Y agregó una reflexión que considera fundamental para entender el legado del capitán: “El mejor de todos incluye a todos”.
Para Quiñonez, esa actitud también se trasladó a la generación que acompañó a Messi. “Hoy te para De Paul, el Dibu, Mac Allister, Nico, cualquiera, para darte una entrevista porque el mejor de todos lo hace”, sostuvo.

El Messi que hacía sentir importante al periodista
El periodista misionero recordó especialmente los momentos en los que Messi se detenía a saludar, sacarse una fotografía o responder preguntas, incluso cuando quien estaba detrás del micrófono no pertenecía a un gran medio nacional. “No solamente le daba una nota a un periodista de las grandes cadenas de deportes de nuestro país o del mundo, sino que también le da una nota a un pibe que estaba parado ahí esperando que él pare para una entrevista”, contó.
Para Quiñonez, ese gesto tenía un efecto particular: “Él te generaba que te hacía importante, te hacía parte o te valoraba tu trabajo”.
Y justamente eso es lo que cree que más se va a extrañar cuando Messi ya no esté con la Selección. “El mejor de todos nos incluyó a todos”, resumió.

Ver jugar a Messi: el privilegio que queda para siempre
Más allá de la relación con la prensa, Quiñonez aseguró que existe un privilegio todavía mayor: haber podido verlo jugar en vivo durante tantos años. “Yo creo que es lo más importante: verlo jugar a la pelota”, afirmó.
Pero su recuerdo no se limita a las jugadas espectaculares. Para él, Messi mantuvo durante toda su carrera la mentalidad de aquel chico que simplemente quería competir. “Era un nenito compitiendo, era un nenito que se va a jugar al fútbol infantil y que quiere ganar y quiere competir todo el tiempo. Bueno, Messi era el mismo con 39 años”, describió.
Esa mentalidad también aparece, según Quiñonez, en uno de los mayores aprendizajes que deja Messi: no rendirse.

De las derrotas a la gloria: “Nunca se rindió”
El periodista recordó las derrotas que atravesó Messi con la Selección antes de conseguir los grandes títulos. “No es que Messi ganó siempre o la selección ganó siempre”, señaló.
Después de perder finales y atravesar momentos de enorme presión, Messi siguió regresando. “Él nunca se rindió y siguió y chocó con la pared y se levantó de vuelta y nunca dejó la selección, nunca dejó de venir a jugar a la selección argentina”, destacó.
Quiñonez recordó incluso el episodio posterior a la Copa América Centenario 2016, cuando Messi anunció momentáneamente su renuncia al seleccionado. “Después volvió y se dio contra la pared y perdimos contra Rusia, perdimos en Rusia, el Mundial en octavos contra Francia y después contra Brasil en semifinal en la Copa América y él no paraba, no paraba hasta que logró lo que dijo”, relató.
Para el periodista, ese recorrido es tan importante como cualquier título. “Eso nos deja: no rendirse nunca en cualquier ámbito de nuestra vida”, concluyó.

El Mundial 2026: entre goles, festejos y gestos
Quiñonez también repasó su última cobertura mundialista y contó cuál es la imagen que guarda para siempre.
Podría haber elegido una gambeta, un gol o una celebración. Sin embargo, eligió un gesto mucho más humano. “Me quedo con los saludos a sus compañeros”, explicó.
El periodista observó especialmente lo que ocurría después de los partidos. “Una cosa es que todos vayan a saludarlo a él, pero ahora que él vaya a saludar a cada compañero como agradeciéndole lo que hicieron por él, por la selección, por el país”, señaló.
También recordó los momentos futbolísticos que marcaron aquella Copa del Mundo. “Nadie imaginaba que Messi iba a terminar con tantos goles en este Mundial con 39 años”, afirmó.
Y destacó especialmente el partido ante Egipto, cuando Argentina estaba contra las cuerdas. “Cuando estamos quedando afuera con un papelón contra Egipto, perdiendo 2-0 a falta de 12 minutos, a falta de cinco él hace el 2-2, creo que fue el gol más gritado del Mundial”, recordó.
También quedó grabado en su memoria el festejo posterior frente a Inglaterra. “Lo de Inglaterra fue extraordinario”, afirmó.
“No lo tomo como un momento triste”
A pesar de todo, Quiñonez eligió no quedarse solamente con la tristeza por la despedida. “Yo no lo tomo un momento triste, esta despedida”, sostuvo.
Su explicación tiene que ver con haber tenido la posibilidad de acompañar a la Selección durante tantos años. “Me tocó ser un privilegiado de compartir muchos partidos haciendo la cobertura”, señaló.
Aunque reconoció que probablemente la emoción aparezca cuando vuelva a cubrir un partido de Argentina sin Messi. “Cuando me toque ir a cubrir el próximo partido de selección argentina, obviamente creo que ahí voy a sentir un poquito esta tristeza que hoy no la tengo”, admitió.
Será, en definitiva, el momento en el que la ausencia se vuelva tangible. Porque una cosa es saber que Messi se despidió. Y otra muy diferente será mirar hacia el campo de juego y entender que el capitán ya no estará allí.



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