El Gobierno de Estados Unidos evalúa modificar su respaldo a la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Malvinas como parte de la presión que ejerce sobre Londres para que incremente su inversión militar. La posibilidad fue difundida el 28 de agosto de 2026 por el medio británico The Telegraph y estaría vinculada a las exigencias de Washington para que los países miembros de la OTAN eleven sus gastos en defensa y seguridad.
Según la información publicada, la advertencia de la administración de Donald Trump estaría dirigida al primer ministro británico Andy Burnham, quien asumió el cargo en julio. Washington busca que el Reino Unido avance hacia el compromiso de destinar el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) a defensa y seguridad.
Un alto funcionario estadounidense citado por The Telegraph sostuvo que la Casa Blanca continuará ejerciendo presión sobre Londres para aumentar su participación en el gasto militar de la alianza atlántica.
"Continuaremos nuestros esfuerzos para incentivar y capacitar al Reino Unido para que dé un paso al frente de manera significativa", habría señalado el funcionario.
La misma fuente afirmó que las conversaciones relacionadas con las Islas Malvinas son "sinceras" y que Estados Unidos no descarta distintas alternativas para lograr que el Reino Unido asuma una mayor participación en el reparto del gasto militar dentro de la OTAN.
La posibilidad de revisar la postura estadounidense sobre las Malvinas se conoce además en un contexto de acercamiento entre Washington y Argentina, mientras la administración Trump mantiene diferencias con varios gobiernos europeos por sus niveles de inversión en defensa.
En paralelo, la cuestión Malvinas volvió a generar un cruce entre autoridades nacionales y provinciales por el amarre de un buque británico en el puerto de Ushuaia.
El Gobierno de Tierra del Fuego cuestionó la presencia del petrolero VS Promise y consideró "inadmisible" que una embarcación de bandera británica opere en el puerto de la capital provincial mientras el Reino Unido mantiene el control de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
Desde el Gobierno nacional respondieron que el ingreso de la embarcación no violó ninguna ley. El vocero presidencial Adrián Ravier explicó que el buque había cargado petróleo crudo en la cuenca del puerto Cuyén, en Tierra del Fuego, y posteriormente ingresó a Ushuaia para abastecerse.
El escenario vuelve a colocar a las Islas Malvinas en el centro de las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido, aunque por ahora la eventual modificación de la posición estadounidense aparece planteada como una herramienta de presión sobre Londres y no como un cambio formal de su política sobre la soberanía del archipiélago.



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