La enfermedad renal crónica (ERC) y el daño cardiovascular avanzan muchas veces sin síntomas visibles, mientras la hipertensión arterial y la diabetes tipo 2 continúan afectando a millones de personas en Argentina. En este escenario, especialistas advierten que un estudio simple, accesible y de bajo costo —la medición de la relación albúmina-creatinina en orina (RAC)— podría convertirse en una herramienta clave para modificar el futuro sanitario del país si se incorpora masivamente a los controles médicos de rutina.
La recomendación médica es clara: realizar controles periódicos puede detectar precozmente alteraciones que, de no identificarse a tiempo, pueden derivar en insuficiencia cardíaca, infarto, accidente cerebrovascular (ACV) o insuficiencia renal avanzada.
Daño renal y cardiovascular: un mismo origen fisiopatológico
El deterioro de los pequeños vasos sanguíneos es el punto en común entre la enfermedad renal y la cardiovascular. Cuando estos vasos se dañan, permiten el paso de proteínas hacia la orina, especialmente la albúmina, un marcador biológico que normalmente debería permanecer en la sangre.
La presencia de albuminuria indica que los riñones están filtrando proteínas de manera anormal. Esta señal funciona como un indicador temprano no solo de daño renal, sino también de daño vascular sistémico.
Según especialistas en nefrología, la RAC permite detectar estas alteraciones en etapas iniciales, antes de que aparezcan síntomas clínicos, lo que abre la posibilidad de iniciar tratamientos preventivos y modificar la evolución de la enfermedad.

Por qué la RAC es clave en la prevención cardiorrenal
Las principales sociedades científicas recomiendan medir la RAC especialmente en personas con factores de riesgo como:
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Hipertensión arterial
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Diabetes tipo 2
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Obesidad
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Enfermedad cardiovascular previa
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Antecedentes familiares de enfermedad renal crónica
Dentro de un enfoque integral de salud cardiorrenal, el test debería realizarse al menos una vez por año en estas poblaciones.
El problema es que, pese a su utilidad clínica, el estudio sigue siendo subutilizado, lo que provoca que miles de pacientes lleguen al diagnóstico en etapas avanzadas, cuando las opciones terapéuticas son más complejas y costosas.
Detectar el daño renal a tiempo puede evitar hospitalizaciones, reducir eventos cardiovasculares y, en muchos casos, retrasar o evitar la necesidad de diálisis o trasplante renal.
El peso epidemiológico en Argentina: una amenaza silenciosa
Los datos sanitarios nacionales reflejan la magnitud del desafío.
El estudio RENATA 2 determinó que la prevalencia de hipertensión arterial en Argentina es del 36,3%, mientras que cerca del 38,8% de las personas hipertensas desconoce su diagnóstico, lo que expone a millones de personas a complicaciones sin tratamiento.
A su vez, la diabetes tipo 2 afecta aproximadamente a 1 de cada 10 adultos en el país, constituyendo junto con la hipertensión las principales causas de enfermedad renal crónica y de ingreso a diálisis.
La evolución de estas enfermedades suele ser lenta y silenciosa, lo que permite que el daño renal avance durante años sin generar síntomas evidentes, aumentando los costos sanitarios y el impacto en la calidad de vida.
Detect the SOS: la campaña global que busca cambiar la cultura del control médico
En paralelo, la campaña internacional Detect the SOS impulsa la concientización sobre la detección temprana del daño renal y cardiovascular, destacando el rol del test de RAC como herramienta preventiva.
La iniciativa —impulsada por organizaciones médicas y científicas junto a actores del sistema sanitario— busca informar especialmente a personas con diabetes o hipertensión sobre la importancia del screening renal periódico.
La campaña tendrá visibilidad global con un spot emitido durante el Super Bowl del 8 de febrero, protagonizado por las actrices Sofía Vergara y Octavia Spencer, con el objetivo de masificar el mensaje sobre la detección temprana del daño renal.
El concepto central es que el daño renal suele aparecer primero en la orina, mucho antes de generar síntomas clínicos, funcionando como una “alarma silenciosa” del organismo.
El desafío sanitario: volver a los controles simples
Especialistas coinciden en que el principal reto no es tecnológico, sino cultural: lograr que la población retome los controles médicos periódicos.
La detección precoz permite intervenir en etapas tempranas, cambiar el curso de la enfermedad, reducir eventos cardiovasculares y evitar terapias sustitutivas como la diálisis. Además, representa una estrategia sanitaria costo-efectiva para el sistema de salud.

Salud preventiva: una estrategia que puede cambiar el futuro
La evidencia científica muestra que la enfermedad renal y cardiovascular no aparecen de manera repentina. Se desarrollan lentamente, muchas veces sin señales evidentes, mientras el daño progresa.
En ese contexto, un análisis de orina de rutina podría transformarse en una herramienta estratégica para la salud pública argentina. Detectar a tiempo no solo salva riñones, también protege el corazón, el cerebro y la calidad de vida.
El mensaje médico es contundente: el cuerpo envía señales antes de que aparezcan los síntomas. La diferencia entre la enfermedad avanzada y la prevención puede estar en un estudio simple, accesible y disponible en cualquier laboratorio.
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