La obesidad continúa siendo uno de los principales desafíos para la salud pública debido a su relación con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, hepáticas, respiratorias y musculoesqueléticas. Un relevamiento realizado en el marco de la Semana de la Obesidad 2026 mostró que una proporción significativa de las personas que presentan la enfermedad desconoce su diagnóstico.
Sobre un total de 320 personas evaluadas, el 80% presentó obesidad. Sin embargo, solo el 36% manifestó haber recibido alguna vez un diagnóstico de obesidad por parte de un profesional de la salud. El dato evidencia una importante brecha entre la presencia de la enfermedad y su detección.
Obesidad: una enfermedad que muchas personas desconocen
Entre las personas que presentaron obesidad, el 28% correspondió a casos de clase I, el 24% a clase II y el 27% a clase III.
La falta de diagnóstico constituye uno de los principales obstáculos para iniciar un tratamiento y realizar un seguimiento adecuado. La evaluación de variables como peso, talla y perímetro de cintura permite identificar la presencia de obesidad y establecer un primer diagnóstico clínico.
La detección temprana también permite reconocer factores de riesgo asociados y prevenir la aparición o progresión de distintas complicaciones.
Cuatro de cada diez personas presentaron alto riesgo cardiovascular
El relevamiento mostró una elevada presencia de factores de riesgo cardiovascular y metabólico. El 40% de las personas evaluadas presentó un riesgo alto o muy alto de sufrir un evento cardiovascular.
Además, el 36% registró hipertensión arterial y el 59% presentó valores elevados de presión arterial al momento de la consulta.
Entre las principales condiciones asociadas identificadas se encontraron el hígado graso metabólico, presente en el 34% de los casos; la osteoartrosis, en el 31%; la dislipemia, en el 30%; y la diabetes, en el 19%.
También se detectó un riesgo alto de apnea del sueño en el 30% de los participantes y un riesgo intermedio en otro 44%. Por otra parte, el 35% presentó fibrosis hepática significativa.
El síndrome hepato-cardio-reno-metabólico y sus enfermedades asociadas
La obesidad está estrechamente relacionada con un conjunto de enfermedades que pueden afectar simultáneamente al corazón, el hígado, los riñones y el metabolismo.
El denominado síndrome hepato-cardio-reno-metabólico comprende la interacción entre la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad renal crónica y el hígado graso metabólico.
Este enfoque permite analizar estas patologías como parte de un proceso interrelacionado y no como problemas de salud aislados.
El perímetro de cintura también representa un indicador de riesgo
El exceso de peso no constituye el único parámetro para determinar el impacto de la obesidad sobre la salud. La distribución de la grasa corporal, particularmente la acumulación abdominal, también representa un factor relevante.
El 90% de las personas evaluadas presentó un riesgo cardiovascular “muy aumentado” según el perímetro de cintura.
Además, el 10% mostró valores compatibles con sarcopenia, una condición relacionada con la pérdida de fuerza y masa muscular. En una prueba destinada a evaluar la funcionalidad física, nueve de cada diez participantes presentaron resultados alterados.
La obesidad también afecta la calidad de vida
Los efectos de la obesidad no se limitan a los indicadores metabólicos y cardiovasculares. El relevamiento también identificó un impacto sobre la movilidad, el bienestar físico y la salud emocional.
El 70% de los participantes manifestó algún grado de dolor o malestar, mientras que el 72% informó algún grado de ansiedad o síntomas depresivos.
A su vez, el 43% señaló tener alguna dificultad para caminar, lo que refleja el impacto de la enfermedad sobre la capacidad funcional y las actividades cotidianas.
Obesidad en Argentina: cifras que muestran la magnitud del problema
Según el World Obesity Atlas 2025, el 39% de los adultos en Argentina vive con obesidad.
La problemática también alcanza a niños y adolescentes. Datos del Ministerio de Salud señalan que el 20,4% de las personas de entre 5 y 17 años presenta obesidad.
La evolución de estos indicadores plantea la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, detección y tratamiento desde las primeras etapas de la vida.
Perfil de las personas evaluadas
La población analizada estuvo compuesta mayoritariamente por mujeres, que representaron el 77% de los participantes. La edad promedio fue de 54 años.
En cuanto a la cobertura sanitaria, el 33% no contaba con cobertura de salud formal y el 32% tenía PAMI. Además, el 62% manifestó no realizar actividad física programada.
La evaluación incluyó antecedentes de salud, mediciones antropométricas y de composición corporal, controles de presión arterial y glucemia, evaluación del riesgo cardiometabólico, detección de apnea del sueño, estudios hepáticos y valoración de la calidad de vida.
La detección temprana como herramienta de prevención
Los resultados muestran que una parte importante de las personas con obesidad puede desconocer que presenta la enfermedad y, al mismo tiempo, convivir con factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar complicaciones.
La identificación temprana de la obesidad y de sus enfermedades asociadas permite establecer estrategias de seguimiento y tratamiento orientadas a reducir el riesgo cardiovascular y metabólico, mejorar la capacidad funcional y preservar la calidad de vida
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