Un equipo de investigadores propuso utilizar un sencillo análisis de sangre para monitorear los cambios metabólicos en pacientes con cáncer y otras enfermedades crónicas. La herramienta se basa en el índice glucosa-cetonas (GKI), un indicador que combina los niveles de glucosa y beta-hidroxibutirato obtenidos mediante una punción en el dedo.
El objetivo es ofrecer una visión más completa del estado metabólico del organismo y evaluar la respuesta a intervenciones como cambios en la alimentación, el ayuno o la actividad física. Según los especialistas, este índice podría aportar información más precisa que medir únicamente la glucosa o el peso corporal.

Los investigadores sostienen que el GKI permitiría seguir la evolución de enfermedades como distintos tipos de cáncer, diabetes tipo 2, obesidad, trastornos neurodegenerativos y enfermedades cardiovasculares, todas ellas relacionadas con alteraciones en el metabolismo celular.

No obstante, remarcan que la herramienta todavía se encuentra en etapa de investigación. Antes de incorporarse a la práctica clínica será necesario realizar estudios de mayor escala para establecer valores de referencia y confirmar su utilidad como biomarcador para el seguimiento de estas patologías.



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