Un nuevo estudio científico advierte que una sola noche sin dormir puede provocar cambios medibles en el cerebro vinculados a la memoria y el funcionamiento cognitivo.
La investigación, publicada en la revista PLOS Biology, analizó a 40 adultos sanos que permanecieron despiertos durante aproximadamente 28 horas. Los resultados mostraron un aumento de la proteína SV2A, un marcador asociado a la densidad de sinapsis cerebrales, en distintas regiones del cerebro.
Entre las áreas más afectadas se encuentran el hipocampo y el tálamo, estructuras clave en los procesos de memoria, aprendizaje y transmisión de información neuronal. Según los autores, estos cambios sugieren una alteración del equilibrio celular que normalmente se regula durante el sueño profundo.

El hallazgo refuerza la hipótesis de la “homeostasis sináptica”, que sostiene que el sueño permite al cerebro reorganizar y estabilizar sus conexiones tras un día de actividad. En contraste, la privación de sueño prolongada implicaría una acumulación de actividad sináptica que impacta en el rendimiento cognitivo.
Aunque los investigadores aclaran que los cambios observados fueron leves y se midieron en adultos jóvenes sanos, los resultados aportan evidencia en humanos sobre la importancia del descanso adecuado para la salud cerebral.

En paralelo, otros estudios citados en la investigación vinculan la falta de sueño con aumentos de proteínas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas, lo que refuerza la preocupación científica sobre los efectos de la vigilia prolongada.



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