Durante la jornada de ayer lunes en San Ignacio, se llevaron adelante manifestaciones de apoyo a la familia de la joven recientemente rescatada de una situación de presunto abuso y posible captación por una red de trata. También hubo muestras de respaldo a efectivos policiales locales que, defendieron vecinos, actuaron correctamente en la intervención.
Aseguran que una menor fue captada por una red de trata en San Ignacio
A partir de esta convocatoria comunitaria, surgieron testimonios de vecinas y vecinos sobre otros casos que, con el paso del tiempo, habrían quedado invisibilizados. Entre ellos, el relato de Ana, una mujer de San Ignacio que decidió compartir públicamente lo ocurrido con su hija hace aproximadamente tres años, cuando era menor de edad.

En diálogo con el programa Argentina Divina Comedia, emitido por Radio Up, Ana contó que su hija desapareció cuando fue enviada a realizar una compra cerca de su domicilio, en el barrio Progreso Nuevo. Al intentar denunciar la desaparición, asegura que la respuesta inicial fue negativa: “yo me acerqué a la comisaría y me dijeron que tenían que pasar 72 horas para buscarla. No me tomaban la denuncia”, relató.
Frente a la falta de respuesta local, recurrió a familiares y logró que se comunicaran con fuerzas federales: ‘’tuve que pedir ayuda a mi hermana en Buenos Aires. Ella habló y ahí llamaron a Gendarmería. Yo les dije que iba a ir a la Gendarmería y ahí recién salieron a buscarla’’.
Según el testimonio, la joven fue encontrada una semana después, inconsciente: ‘’la entregaron en la comisaría y me avisaron. Cuando la vi en el hospital, estaba tirada, como muerta, sin sentido. No conocía a nadie’’.

Ana sostiene que su hija contó con el tiempo que había sido trasladada por desconocidos y que cree que fue drogada durante esos días: "Después de un año me dijo que le taparon la boca y la llevaron en un coche. Ella no recuerda bien, pero sí que la tenían encerrada’’.
A pesar de la gravedad de lo ocurrido, la vecina afirma que nunca recibió información sobre el avance de la investigación: "Hasta hoy no sé nada. Fui a la municipalidad, pedí ayuda, pedí informes, y nada. Nadie me dijo qué pasó ni quiénes fueron’’.
Ana también describió el impacto emocional y social en la vida de su hija: "ella era alegre, inteligente, limpia, viva. Volvió otra persona. Cambió totalmente. Gracias a Dios ahora tiene un bebé y eso le ayuda, pero no es la misma’’.
La mujer sostiene que su testimonio busca evitar que otras familias atraviesen situaciones similares, especialmente por el temor respecto a su hija menor de 13 años: "Ojalá Dios no permita que vuelva a pasar. Yo también quedé mal, tengo presión alta desde entonces’’.
La vecina insiste en que la justicia debe intervenir y dar respuestas, no solo por su hija, sino por otras jóvenes de la localidad que podrían estar en riesgo.



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