En una entrevista exclusiva en La Última Rosca, por Radio Up, el psicólogo y presidente de la Fundación Educación Emocional, Lucas Malaisi, profundizó sobre la importancia de implementar programas en las escuelas argentinas. Advirtió que la falta de políticas preventivas puede derivar en una “pandemia silenciosa” de trastornos mentales y destacó la urgencia de formar docentes para acompañar a niños y adolescentes en la gestión de sus emociones.
Pandemia silenciosa de trastornos emocionales
“Muchas veces decimos cosas sin pensar, sin medir el impacto emocional que pueden tener en los otros”, planteó Lucas Malaisi, psicólogo, autor de la Ley de Educación Emocional y presidente de la Fundación Educación Emocional. En diálogo exclusivo con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, el especialista subrayó que la asertividad es una herramienta fundamental para mejorar los vínculos humanos y prevenir conflictos cotidianos.

“Ser asertivo es expresarme cuidándome a mí y cuidando al otro. No es ni callar ni gritar: es encontrar el equilibrio, y eso se entrena”, explicó. Según Malaisi, este tipo de habilidades emocionales no son innatas, sino que se aprenden y se pueden enseñar desde la infancia, por eso insiste en la necesidad de incluir educaciones emocionales como una materia sistemática en todas las escuelas del país.
Educación emocional: muchas leyes, poca acción
Lejos de lo terapéutico o clínico es una estrategia de promoción de la salud que busca desarrollar en niños, niñas y adolescentes competencias como el autoconocimiento, la autorregulación, la empatía, la tolerancia a la frustración y, precisamente, la asertividad.

“Así como nos enseñaron historia o matemáticas, también deberíamos aprender a identificar lo que sentimos y cómo gestionarlo. Eso es educación emocional”, afirmó. Malaisi explicó que su aplicación efectiva no requiere más horas de clase ni más presupuesto, sino una formación adecuada de los docentes para que puedan incluir estas herramientas en su tarea diaria.
“El primer paso es capacitar a los educadores. Ya lo estamos haciendo, pero no alcanza. El verdadero desafío es que esta formación llegue a todas las escuelas, sobre todo a las que están en zonas vulnerables”, expresó.
Durante la charla, el presidente de la Fundación Educación Emocional fue categórico al advertir que la salud mental está atravesando un momento crítico, especialmente entre las infancias y adolescencias.
“Estamos frente a una pandemia silenciosa de trastornos emocionales. Las cifras de ansiedad, depresión, suicidio y violencia escolar aumentan en todo el mundo. Y no estamos preparados ni con recursos ni con políticas públicas”, alertó.
En ese sentido, mencionó el libro La generación ansiosa y advirtió que los efectos del aislamiento, la hiperconectividad y la falta de espacios para hablar de lo que sentimos se están profundizando.

Malaisi es autor de la Ley de Educación Emocional, ya sancionada en varias provincias argentinas. Sin embargo, denunció que la mayoría no la aplica de manera efectiva. “Celebramos que las leyes existan, pero eso no significa que estén funcionando. Muchas provincias tienen un marco legal pero no lo ejecutan. No alcanza con aprobar una norma: hay que capacitar, acompañar, evaluar y sostener en el tiempo”, sostuvo.
Además, señaló que muchas legislaciones prevén mecanismos de seguimiento y monitoreo, pero sin decisión política ni presupuesto, esos compromisos quedan en el papel. “La gente piensa que al aprobarse una ley ya está todo resuelto. Pero no: eso es solo el comienzo. Lo que viene después es mucho más importante: ponerla en práctica”, enfatizó.
Expertos alertan sobre una “pandemia silenciosa” de trastornos emocionales en jóvenes y reclaman prevención en el aula
Consultado sobre cómo se evalúan los resultados de un programa de educación emocional, Malaisi aclaró que no se trata de tomar exámenes tradicionales, sino de observar conductas, actitudes y mejoras en la vida cotidiana.
“Las evaluaciones son cualitativas. Un docente puede ver si su alumno amplió su léxico emocional, si identifica lo que siente, si regula mejor sus impulsos, si se frustra menos. Todo eso se puede trabajar y observar con formación”, explicó. También mencionó que se incluyen autoevaluaciones del propio estudiante, como parte del proceso de autoconocimiento y reflexión.
El especialista mencionó que algunos países de la región están dando pasos importantes, como Colombia, que fue el primero del mundo en aprobar una ley nacional de educación emocional. “En Colombia ya se empezó a aplicar a nivel nacional. En la Universidad de La Sabana están realizando investigaciones muy serias sobre su impacto. Pero aún así, no es suficiente. Falta mucho por hacer en toda Latinoamérica”, comentó.
Para cerrar la entrevista, Malaisi destacó la importancia de hablar públicamente de estos temas, no solo en ámbitos educativos o científicos, sino también en los medios, con las familias y en la comunidad. “Gracias a ustedes por generar este espacio. Cuanto más personas conozcan estas herramientas, más presión habrá sobre quienes toman decisiones para que las implementen. Y ese es el camino”, concluyó.
La educación emocional no es una moda ni un lujo: es una necesidad urgente para enfrentar los desafíos actuales. Así lo expresó Lucas Malaisi en su paso por La Última Rosca, dejando claro que la salud mental comienza en el aula, y que los sentimientos, si no se enseñan, se desbordan.
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Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/lucas-jj-malaisi-psicologo


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