La preocupación crece entre los habitantes del barrio A-3-2 de Posadas debido a la escalada de robos y hechos de inseguridad que se registran de forma constante. La falta de iluminación en las calles y la impunidad con la que actúan los delincuentes ha llevado a los vecinos a organizarse y buscar soluciones por cuenta propia ante la falta de respuestas de las autoridades.
Uno de los voceros de este reclamo es Javier Martínez, un comerciante de la zona, quien habló con Radio Up y describió el preocupante panorama. "Constantemente estamos acercando nuestra queja, nuestra inquietud a los diferentes medios de comunicación", señaló Martínez, quien explicó que un grupo vecinal, en conjunto con la comisión vecinal, se ha formado para plantear las problemáticas del barrio. "Ha subido bastante en estos días el robo de diferentes cosas", lamentó el vecino, quien subrayó que ya no hay un horario fijo para los hechos delictivos.
"Hoy en día en cualquier horario ya te están robando de diferente forma", aseguró Martínez, y agregó que en su negocio, por ejemplo, los ladrones entran, agarran lo que pueden y salen corriendo. La situación es tan alarmante que la inseguridad no distingue entre hombres, mujeres o niños. "Uno tiene que estar a la expectativa todo el tiempo, alerta todo el tiempo, si alguien te entra, salir rápido, estar ahí atento porque agarran lo que agarran y salen a correr", advirtió el comerciante.

Ante ola de robos solicitan respuestas a las autoridades
El vecino comentó que, si bien han trabajado en conjunto con el foro de seguridad y la comisión vecinal, y se han acercado a las autoridades policiales, las soluciones no alcanzan. La policía no puede estar en todos lados al mismo tiempo y los robos ocurren en diferentes puntos del barrio de forma simultánea. "Ponele que hoy te están robando acá y al minuto en otro lugar está habiendo otro robo y la policía no puede estar en todo lugar al mismo tiempo", explicó.
Frente a este escenario, los vecinos han decidido tomar cartas en el asunto y cuidarse entre ellos. Martínez contó que, en su caso, él y otros vecinos han contratado a un sereno que hace rondas constantes por la zona. Además, han creado un grupo de WhatsApp para mantenerse en contacto. "Cualquier movimiento, cualquier persona sospechosa, a los vecinos nos ponemos en contacto a través de WhatsApp o lo que sea y podamos salir o alertar al 911 de lo que está ocurriendo", explicó Martínez.
La organización vecinal y la toma de medidas de precaución se han convertido en la única opción para los habitantes del A-3-2. La situación demuestra la desesperación y la falta de confianza en las autoridades. Los vecinos esperan que sus denuncias sirvan para que las autoridades presten más atención a la situación y aumenten la presencia policial en el barrio. Por el momento, su lucha continúa para vivir en un lugar más seguro.
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