La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) atraviesa un escenario de fuerte presión sobre su sistema de asistencia estudiantil, con un crecimiento sostenido en las solicitudes de albergue y comedor que, según advierten desde la institución, ya no pueden ser cubiertas en su totalidad.
El secretario General de Asuntos Estudiantiles, Alexis Janssen, describió la situación en el programa “Arriba la radio” de Radio Up y fue contundente: “lo que se está viendo es una situación complicada en la cuestión económica”, en referencia al impacto directo que tiene el contexto en la vida universitaria.

Más estudiantes, más demanda y menos margen de respuesta
El incremento en los pedidos de ayuda se da en paralelo a una mayor cantidad de jóvenes que intentan acceder a estudios superiores. Sin embargo, sostener la cursada se vuelve cada vez más difícil.
“Hay muchas solicitudes de albergues, de comedores”, explicó Janssen, al tiempo que remarcó que “a muchos estudiantes se les hace difícil la estadía en la universidad y el día a día en sí”.
Este escenario genera una tensión estructural: la universidad busca contener, pero enfrenta limitaciones presupuestarias que impiden dar respuesta a todos los casos. “Por ahí la universidad no da abasto para dar respuesta ante tantos pedidos”, advirtió.

La virtualidad como alternativa ante la crisis
Frente a las dificultades económicas, crecen las estrategias para sostener la continuidad educativa. Una de ellas es la migración hacia modalidades virtuales.
Janssen destacó el caso de la Facultad de Ciencias Forestales, donde se lanzó la primera carrera completamente virtual de la UNaM. “Hubo récord de inscriptos”, señaló, marcando un cambio en las dinámicas de estudio.
La virtualidad aparece así como una opción para quienes no pueden afrontar costos de traslado, alojamiento o alimentación.
Persistencia del deseo de estudiar
A pesar del contexto adverso, desde la universidad remarcan un dato clave: el interés por continuar estudiando se mantiene. “Se ve el deseo de continuar sus estudios”, afirmó Janssen, quien valoró el esfuerzo de los estudiantes por sostener su formación incluso en condiciones complejas.
Este factor se convierte en un elemento central para las políticas de acompañamiento, en un escenario donde la demanda crece más rápido que los recursos disponibles.
Un sistema en tensión
El sistema de asistencia estudiantil de la UNaM —basado en albergues, comedores y becas— enfrenta así uno de sus mayores desafíos en los últimos años.
El aumento de la matrícula, combinado con un deterioro del poder adquisitivo, genera un escenario donde cada vez más estudiantes necesitan ayuda para sostener su trayectoria académica.
Sin embargo, la falta de presupuesto limita la capacidad de expansión del sistema, obligando a priorizar y dejando a parte de la demanda sin cobertura. En este contexto, la universidad busca sostener su rol social, pero advierte que el escenario económico condiciona cada vez más su margen de acción.



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