El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que tomar el control del petróleo de Irán es “una opción”, en el marco de la creciente tensión geopolítica y energética en Medio Oriente.
Durante una reunión de gabinete en Washington, el mandatario fue consultado sobre la posibilidad de adoptar medidas más duras frente a Teherán. Aunque evitó dar precisiones, respondió que esa alternativa existe dentro del abanico de decisiones que analiza su administración.
En ese contexto, Trump volvió a plantear una visión estratégica centrada en los recursos energéticos, sugiriendo que un eventual acuerdo con Irán podría asemejarse a la experiencia de Estados Unidos en Venezuela, donde —según su versión— logró beneficios económicos millonarios tras intervenir en el sector petrolero.
El mandatario sostuvo que la relación con Venezuela permitió obtener “miles de millones de dólares” y describió ese esquema como una suerte de “empresa conjunta” favorable a Washington.

Trump minimizó el impacto global
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esa línea al asegurar que en los primeros meses de 2026 Venezuela incrementó significativamente sus ingresos petroleros y que los fondos “ya no están siendo robados”, en alusión a un cambio en la administración de esos recursos.
En paralelo, Trump minimizó el impacto global del conflicto sobre el abastecimiento energético estadounidense. Afirmó que el país cuenta con abundantes reservas de hidrocarburos, incluso superiores —según dijo— a las de potencias como Arabia Saudita o Rusia.
Trump anunció una tregua con Irán y el petróleo se desplomó: cayó por debajo de los US$100 https://t.co/nS9tPKSHN8 pic.twitter.com/wiNVcLThCs
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 23, 2026
Además, relativizó la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, un punto clave por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, pese a que expertos advierten que cualquier interrupción allí puede desatar una crisis global de suministro.
En otro tramo de sus declaraciones, el presidente adoptó un tono desafiante al referirse a las negociaciones con Irán. Negó estar urgido por alcanzar un acuerdo y aseguró que no siente presión para cerrar un entendimiento.
“Soy lo opuesto a estar desesperado. No me importa”, afirmó desde la Casa Blanca, subrayando su postura de línea dura frente al programa nuclear iraní.
En ese sentido, advirtió que será Teherán quien deba dar el paso para frenar la escalada, y condicionó cualquier avance diplomático a una renuncia definitiva de Irán a sus ambiciones nucleares.
Como parte de las conversaciones en curso, Trump reveló que Irán permitió el paso de diez buques petroleros a través del estrecho de Ormuz, lo que describió como un “regalo” significativo y una señal de buena voluntad en medio de negociaciones indirectas.
Según detalló, inicialmente se había autorizado el tránsito de ocho embarcaciones, pero luego se sumaron dos más como gesto adicional, incluso como una forma de disculpa por declaraciones previas.
El mandatario interpretó este episodio como una muestra de que Estados Unidos está negociando “con las personas adecuadas”, aunque no brindó detalles sobre los interlocutores iraníes.
Mientras tanto, el conflicto continúa impactando en los mercados internacionales, con precios del petróleo en alza y advertencias de una posible crisis de suministro si persisten las restricciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz.
Las declaraciones de Trump refuerzan así un enfoque que combina presión militar, negociación estratégica y un fuerte interés en el control de los recursos energéticos como eje de la política exterior estadounidense.
Ver esta publicación en Instagram



//



