El músico obereño Joaquín Benítez Kitegroski, integrante de la banda de tango electrónico Tanghetto, compartió su emoción tras la obtención del Latin Grammy por el álbum en vivo “20 años”, un reconocimiento que marca un hito tanto para la agrupación como para el género.
En comunicación con el programa Realidad Mixta, emitido por Radio Up, el artista de 30 años repasó su recorrido desde Misiones hasta Buenos Aires, donde se instaló hace una década: “Tengo 30 años y soy de Oberá. Vivo acá en Buenos Aires hace 10 años más o menos”.

Su vínculo con Tanghetto comenzó de manera inesperada, cuando fue convocado para reemplazar a otro músico en una presentación: “Cuando recién llegué a Buenos Aires, unos meses después conozco al creador de Tanghetto, Max Masri. Él me invita para hacer una fecha porque un bandoneonista no podía, participé como invitado en una milonga en La Viruta y después quedamos en contacto”.

Con el tiempo, esa participación ocasional se transformó en una integración estable dentro de una banda con más de dos décadas de trayectoria internacional: “Año más tarde me invita para ser parte y así fui parte de Tanghetto hasta ahora”.
El disco premiado, grabado en vivo, representa un recorrido por la historia del grupo: “Es un disco en vivo que también tiene su mérito. Tiene temas clásicos de tango, temas nuevos, composiciones. Es un mix, un resumen de los 20 años y es un disco con invitados también”.
Sobre la importancia del Latin Grammy, Benítez Kitegroski subrayó su dimensión global: “Es un reconocimiento internacional, es como una vidriera al mundo. No cualquier artista o álbum gana los Latin Grammy”.

Además, destacó el carácter innovador del proyecto, que fusiona lo tradicional con lo contemporáneo: “Tanghetto es una banda de tango electrónico, fusiona el tango con la electrónica. Hay pistas electrónicas y también instrumentos en vivo como batería, chelo, violín, piano y bandoneón”.
En ese sentido, remarcó el impacto del género en nuevas audiencias: “Tiene más aceptación en los jóvenes, que entienden un poco más la fusión. También la gente más tradicionalista va entendiendo de qué va esto”.

El músico también expresó el orgullo de representar a su provincia en escenarios internacionales: “Yo como obereño, misionero, muy orgulloso de mi lugar, de mi ciudad. Estoy muy contento y quiero compartir con todos los misioneros”.
Finalmente, reflexionó sobre el significado personal del premio: “Se te cruzan muchas cosas: los inicios, la familia, los amigos. Este premio es una construcción de todos. Es agradecimiento a todas esas personas y a la música, al bandoneón que me ha llevado por tantos lugares”.
El logro de Tanghetto no solo consolida su lugar en la escena internacional, sino que también posiciona al talento misionero en lo más alto de la música latinoamericana contemporánea.



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