En un acto de fe y devoción, cientos de fieles provenientes de Posadas, Garupá, Leandro N. Alem y Jardín América se congregaron este fin de semana para participar en la 22º edición de la peregrinación hacia el Santuario de Loreto. Bajo el lema “María se levantó y partió sin demora”, la multitud emprendió su viaje desde la parroquia Nuestra Señora de Fátima y otros puntos de partida.
La procesión, que incluyó a peregrinos a pie, en bicicleta y en una conmovedora procesión náutica en kayak, culminó en el predio cercano a las reducciones jesuíticas de Loreto. La jornada estuvo marcada por la espiritualidad y el compromiso religioso de los participantes, quienes expresaron su devoción a la Virgen María.
La Santa Misa fue presidida por Mons. Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas, y concelebrada por los sacerdotes de la Diócesis. Durante la homilía, el obispo destacó la importancia del evento y la significativa memoria histórica que posee Loreto.
“Hoy, en la Casa de nuestra Madre de Loreto, nos reunimos para celebrar juntos. Estamos agradecidos a todos los medios de comunicación que permiten la participación de aquellos que no pueden estar físicamente presentes”, expresó Mons. Martínez.
El obispo hizo hincapié en la relevancia de la peregrinación, honrando a los Mártires de las Misiones: Roque, Juan y Alonso. Recordó la epopeya de Antonio Ruiz de Montoya y otros misioneros que, siglos atrás, trabajaron incansablemente en la evangelización de la región.
Bajo el lema de la peregrinación, “María se levantó y partió sin demora”, el obispo invitó a los fieles a reflexionar sobre el compromiso actual de ser testigos del amor de Dios en un mundo lleno de desafíos y sombras. Resaltó la importancia de la caridad y el amor al prójimo como clave para la evangelización.
La jornada concluyó con la certeza de que, al igual que los Mártires de las Misiones, la comunidad busca ser testigo del amor de Cristo en un mundo necesitado.




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