A más de dos siglos de las luchas por la independencia, vale la pena volver la mirada hacia la figura de José de San Martín, el gran estratega militar que liberó medio continente y un pensador político con una clara visión de país. San Martín no luchó para cambiar de amo ni para entregar nuestras riquezas y recursos naturales al mejor postor extranjero. Su proyecto era el de una nación soberana, justa y con una identidad propia.
San Martín entendía que la independencia era romper cadenas políticas con España, pero también construir una patria con dignidad económica y cultural. Por eso, cuando promovía la educación, la industria local, y hablaba del desarrollo interno, no lo hacía por romanticismo, sino por convicción patriótica. Sabía que un país que depende de otros para comer, vestirse o decidir su rumbo económico, nunca sería realmente libre.
El modelo que hoy se nos plantea, de dejar todo en manos del mercado y priorizar los intereses externos por encima del bienestar nacional, va en sentido contrario al ideario sanmartiniano. San Martín no habría aceptado que se desmantele lo nacional para beneficiar lo foráneo, ni que se renuncie al rol del Estado como garante de justicia social. Su ejemplo fue de entrega, de humildad, pero también de firmeza en defensa de los intereses del pueblo.
Volver verdaderamente a San Martín es recuperar una ética del servicio público, del compromiso con el otro y del respeto por lo propio. Si queremos honrar su legado, debemos construir una Argentina que no se arrodille ante los mercados ni delegue su destino en decisiones que se toman lejos de nuestra gente.
Adjunto dos grandes declaraciones suyas que respaldan muy bien esta postura:
"Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer".
“Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar. No quieren mandar a sus hijos a la batalla. Me dicen que enviarán a tres sirvientes por cada hijo, sólo para no tener que pagar las multas. Que a ellos no les importa seguir siendo una colonia. Sus hijos quedan en sus casas, gordos y cómodos… Un día se sabrá que nuestra patria fue liberada por los pobres, y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros, que ya no volverán a ser esclavos de nadie“.
Empresas en crisis: ya se iniciaron 153 procedimientos preventivos en 2026https://t.co/PZrnMZtpjm pic.twitter.com/OqKF92U5v1
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