Con la llegada de diciembre y las celebraciones de fin de año, muchas personas buscan rituales que ayuden a cerrar ciclos y atraer nuevas energías para el año que comienza. Entre las prácticas más difundidas en los últimos tiempos se destaca el ritual del laurel en agua, una tradición vinculada al Feng Shui que promete armonía, prosperidad y bienestar para el hogar.
Según esta filosofía de origen taoísta, el Feng Shui se basa en el equilibrio de la energía vital o chi en los espacios donde vivimos. A través de distintos elementos y acciones simbólicas, se busca potenciar las fuerzas positivas del entorno y favorecer aspectos como la salud, el amor y el dinero.

En ese marco, el ritual del laurel y el agua debe realizarse el 24 de diciembre, antes de la cena de Nochebuena, momento considerado clave para la renovación energética. La Navidad, además de su significado espiritual y familiar, representa para muchos el inicio de un nuevo ciclo cargado de expectativas y deseos.
Cómo hacer el ritual del laurel en agua
Hojas de laurel.
Un vaso de vidrio con agua.
El procedimiento es simple. Primero, se colocan las hojas dentro del vaso con agua y se las deja reposar durante un minuto. Luego, se toman con la mano y se las estruja con fuerza hasta romperlas, dejándolas caer finalmente en el piso. Este proceso debe repetirse tres veces, número que simboliza la renovación de energías y la apertura de caminos hacia la armonía, la prosperidad, la salud y el amor.
Quienes practican este ritual aseguran que la combinación del laurel planta asociada históricamente al triunfo y la gloria con el agua símbolo de limpieza y fluidez potencia la intención de atraer dinero y abundancia al hogar.
El significado del laurel a lo largo de la historia
El laurel tiene un fuerte valor simbólico desde la antigüedad. En la Roma clásica, las coronas de laureles eran entregadas a los vencedores de competencias deportivas y militares como emblema de victoria, honor y reconocimiento. Con el paso del tiempo, también se lo vinculó con la protección, la paz y el éxito.
Hoy, estas creencias se resignifican en rituales de fin de año que buscan conectar con lo espiritual y renovar las esperanzas. Más allá de la fe en su efectividad, el ritual del laurel en agua se presenta como una oportunidad para detenerse, reflexionar y manifestar los deseos para el nuevo año.
Así, en la previa de la Navidad, esta práctica se suma a las tradiciones que invitan a comenzar un nuevo ciclo con energía positiva, intención clara y el deseo de un futuro próspero.



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