El posible lanzamiento de un nuevo plan de retiro voluntario en el PAMI genera preocupación en la estructura operativa del organismo, especialmente en la provincia de Misiones. Así lo planteó Carlos Valenzuela, secretario General de la UTI-PAMI en el NEA, durante su participación en el programa Arriba la radio, por Radio Up.
El dirigente expuso con claridad la reducción de la planta de personal en los últimos años. “En nuestra mejor época teníamos 170 empleados acá en la provincia… hoy estamos en 125”, señaló, al tiempo que a nivel nacional el organismo pasó de “17.000” trabajadores a “11.000”.
En ese contexto, advirtió sobre la posibilidad de un nuevo ajuste: “Sí sabemos que podría estar saliendo un retiro voluntario para el personal del PAMI… y obviamente eso es prácticamente un achique”. En la UGL de Misiones podrían sumarse unos 20 trabajadores con posibilidades, inclusiva, de jubilarse en breve.

El impacto en el interior, el punto más crítico
Valenzuela remarcó que el impacto sería más severo fuera de los grandes centros urbanos. “Para nosotros acá en Misiones sería nefasto… porque sería achicar la planta de vuelta”, afirmó.
El problema se agrava por la existencia de agencias con dotación mínima: “Nosotros hoy tenemos también agencias que son unipersonales, que hay una persona… una sola persona”. Y explicó las consecuencias directas: “Si se enferma o tiene vacaciones… el jubilado se tiene que trasladar a otra localidad”, lo que implica “plata, costo, tiempo, un dolor de cabeza”.
Otro de los ejes que planteó es la dificultad operativa derivada de la centralización. “Hay muchas cosas que se autorizan de acá y otras que son de Buenos Aires… está todo muy centralizado en Buenos Aires”, explicó, lo que provoca demoras en turnos y prestaciones.

Trabajadores sin aumentos y con mayor presión
El cuadro laboral también es complejo. “Nosotros hace dos años no tenemos aumento salarial”, afirmó, y agregó que el plantel “cada vez se achica más… por los despidos que hubieron anteriormente y por las propias jubilaciones”.
Esta situación impacta directamente en la dinámica diaria: “Eso hace que se trabaje más”, señaló, en un contexto de fuerte presión en la atención. A pesar de ello, destacó el rol del personal: “El PAMI realmente funciona… por los trabajadores”, que “siempre están dispuestos, siempre colaboran”.
Un equilibrio cada vez más frágil
El posible avance del retiro voluntario aparece como un punto crítico. “Son recursos que se van perdiendo con la alta capacidad que tienen de años”, advirtió Valenzuela.
En ese sentido, insistió en que el ajuste no es solo administrativo, sino que repercute en el servicio: “Siempre el perjudicado en esto es el jubilado, el pensionado”.



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