Luego de casi tres décadas de trabajo en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Hugo Núñez decidió acogerse al programa de retiro voluntario impulsado por el Gobierno nacional. Según explicó en diálogo con Radio Up, la decisión no fue sencilla y se produjo en un contexto marcado por el ajuste presupuestario, la reducción de programas de asistencia y el deterioro de las condiciones laborales dentro del organismo.
Mientras continuaba con tareas de producción en un invernadero, Núñez relató que la situación se venía gestando desde hace varios años. “La verdad que fue una decisión bastante complicada. Nosotros ya venimos padeciendo esto hace un par de años atrás, el tema de los retiros voluntarios. El desfinanciamiento que estamos teniendo también para la parte que tiene que ver con promoción, la falta de insumo y de políticas públicas para ayudar a los productores también, se ve muy desarmada”, afirmó.
El técnico destacó que la esencia del trabajo de extensión rural siempre estuvo vinculada al acompañamiento directo en las chacras. “El trabajo de extensión es estar en la chacra, no en una oficina esperando respuesta”, sostuvo.
Según explicó, muchos de los trabajadores que optaron por retirarse lo hicieron con incertidumbre sobre su futuro laboral. “Muchos técnicos que hoy se retiran, con mucha tristeza, pero tiene que ver con esto, de hacer un paso al costado. Muchos venimos preparando esto de a poquito como para seguir emprendiendo otra actividad referida a la producción. Y muchos por ahí sin rumbo, técnicos que quieren salir, pero no saben qué hacer, no tienen otra perspectiva ni fuente de trabajo”, señaló.

La situación de los productores
Por otro lado, Núñez vinculó la crisis institucional del INTA con las dificultades que atraviesan los pequeños productores.
Como ejemplo, mencionó el caso de quienes participaban en el mercado concentrador de Eldorado. “El productor que venía de Andresito, de Pozo Azul, Puerto Piray, Montecarlo, Victoria o Mado hoy no viene más. No aguanta, no soporta esta presión económica”, indicó.
En ese sentido, describió el impacto del aumento de los costos y la caída del consumo. “Tenés que cargar 15 litros de combustible y gastar 40 mil pesos. De miércoles a sábado tenés que tener una ganancia solo para combustible de casi 200 mil pesos”, explicó.
Además, advirtió que muchas familias productoras están abandonando la actividad. “Hay gente que se está yendo de lo que le gustaba porque no está pudiendo vender. No hay consumo prácticamente. La gente hoy prioriza otras cosas antes que comprar un kilo de lechuga o una cabeza de repollo”, remarcó.
El valor de la asistencia técnica
Núñez recordó que gran parte de la labor de los técnicos consistía en acompañar a los productores en proyectos concretos, como la construcción de invernaderos.
Tomó como ejemplo el espacio en el que se encontraba trabajando al momento de la entrevista. “Un invernadero de estos tiene 7 por 25 metros. Si un productor tiene que pagar esto solo de mano de obra, tiene que tener un millón y medio de pesos disponible”, explicó.
Asimismo, destacó el trabajo articulado entre organismos provinciales, municipales y el propio INTA para facilitar el acceso a insumos. “Siempre hicimos ese vínculo para poder conseguir los insumos. Los productores preparan los postes y los materiales básicos, y el resto se consigue a través de las instituciones”, comentó.
Para el ex técnico, ese acompañamiento fue determinante para que muchas familias rurales pudieran mejorar su infraestructura productiva. “Decir que hoy un productor tiene guardados tres millones de pesos para hacer un invernadero es imposible”, aseguró.
Reclamos internos y reconocimiento al INTA

Entre los motivos que aceleraron la decisión de retirarse, Núñez también mencionó problemas salariales y de cobertura médica.
“Dentro de la institución venimos con el sueldo estancado prácticamente y gremios que nos dieron la espalda. Cada vez que se pelea, se pelea por aumentos de 2% o 1,5%. Además, la obra social está suspendida en la zona y no podemos tener cobertura médica”, cuestionó.
Pese a las críticas, destacó el papel que el organismo tuvo en su desarrollo profesional. “Siempre vamos a estar agradecidos al INTA. Crecimos dentro de esta institución tan prestigiosa”, expresó.
El fin de Pro Huerta y la falta de movilización
Consultado sobre el escaso nivel de movilización social frente a la situación del INTA, Núñez consideró que el impacto de los recortes sí se percibe en las comunidades rurales, aunque no se traduzca en protestas masivas.
“La ausencia de nosotros y del programa Pro Huerta, que se terminó desde que empezó el Gobierno, se siente hasta hoy y siguen reclamando lo que tenía que ver con la soberanía alimentaria y poder tener una huerta organizada”, afirmó.
También señaló que muchos productores carecen de tiempo y recursos para participar de manifestaciones. “El productor a veces está cansado también. Hoy vamos a pedirle que salga de su chacra cuando tiene que moverse en automóvil, cargar combustible y afrontar cuestiones muy delicadas. La están sufriendo mucho en las chacras”, sostuvo.
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Casi 60 retiros voluntarios en Misiones
Respecto al alcance de la medida, Núñez precisó que a nivel nacional cerca de 920 trabajadores aceptaron el retiro voluntario.
“De esos 920, unos 160 hicieron observaciones porque solo se reconocen los años de planta permanente”, explicó.
Su caso es uno de los ejemplos que reflejan esa situación. “Yo tengo 28 años dentro del INTA y hoy deciden pagarme 14 años, que son los correspondientes a planta permanente”, indicó.
Finalmente, señaló que en Misiones son aproximadamente 60 los trabajadores que tomaron la decisión de dejar la institución, una cifra que refleja la magnitud del proceso que atraviesa el organismo.
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