Según el portal Celebrity Net Worth, el Papa Francisco dejó un patrimonio de tan solo 100 dólares tras la renuncia a sus haberes como jefe de la Iglesia Católica mundial, a partir de su congregación jesuita y su voto de pobreza. La publicación recordó que, por ejemplo, los cardenales, a diferencia del Papa, sí reciben un salario mensual, que varía entre los 4.700 dólares y 5.900 dólares.
Tras 12 años de pontificado, Francisco podría haber acumulado una cifra millonaria pero no fue así. En contra de lo que muchos pueden creer, Jorge Bergoglio no recibía un salario como tal, y el Vaticano se encargaba de pagar cada viaje, alojamiento, seguridad y demás necesidades diarias.

Para recordar su modo de vida, Ashley Fetters Maloy recordó en Infobae que era "un hombre que compraba sus propios lentes, se desplazaba por la Ciudad del Vaticano en un Ford Focus y vivía en la casa de huéspedes del Vaticano en lugar de mudarse a los lujosos apartamentos papales, como lo dicta la tradición".
"Francisco también buscaba accesorios cotidianos, de tipo civil, como un reloj Swatch o un Casio MQ-24, este último con un precio en Estados Unidos de tan solo 22,95 dólares. La elección de zapatos fue notable: Francisco estaba dejando de lado el calzado rojo sagrado en favor de lo que cualquier octogenario elegiría", agregó en su nota de este martes 22.

Despedida oficial
Vatican News citó fuentes oficiales para confirmar que el próximo sábado 26 de abril, a las 10 de la mañana, se celebrará la Misa exequial del Papa Francisco, según el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis. Así lo anunció la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas, informando de que la liturgia exequial estará presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio.

Al final de la celebración eucarística, el féretro del Papa será trasladado a la Basílica de San Pedro y de allí a la Basílica de Santa María la Mayor para su inhumación.
Por el momento, dos guardias suizos velan día y noche el féretro del papa Francisco en la capilla de su residencia privada. A su lado, un cirio encendido y a sus pies, pocas flores y algunas personas que rezan por él, únicamente clérigos, monjas o empleados vaticanos, todos sumidos en un clima de profundo respeto.



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