La desregulación del sistema de salud implementada por el gobierno de Javier Milei está teniendo un efecto devastador sobre uno de los sectores más vulnerables del país: los jubilados. Según un informe del Centro CEPA, en abril de 2025 las jubilaciones mínimas con bono perdieron un 41% de poder adquisitivo frente al precio de los medicamentos más consumidos, en comparación con diciembre pasado.
Esto significa que, aun con el bono de $70.000 que permanece congelado desde febrero, el dinero que cobra un jubilado mínimo alcanza cada vez para menos. Y menos aún cuando se trata de remedios. El dato no es menor: un adulto mayor consume en promedio cinco medicamentos mensuales. El gasto en salud no es una opción, es una necesidad, y el impacto económico es cada vez más brutal.
El informe revela que los remedios ya ocupan un 31% del ingreso mensual de un jubilado con haber mínimo y bono. En diciembre de 2024 representaban un 26%. En apenas cuatro meses, cinco puntos más se sumaron a una canasta básica que ya es imposible de sostener.

La canasta de medicamentos más utilizados por afiliados al PAMI subió un 2,3% en abril, mientras que la jubilación mínima tuvo una actualización del 2,4% en base a la inflación de febrero. A simple vista parecería un empate. Pero no lo es.
El problema es que, desde diciembre de 2023 hasta ahora, los remedios más consumidos por personas mayores aumentaron 237,1%, mientras que la jubilación mínima con bono solo creció 185,9%. Si se mira solo la canasta de medicamentos PAMI, el aumento fue aún mayor: 394,2% acumulado, lo que implica una pérdida real de 208 puntos porcentuales para quienes dependen de ese ingreso fijo y estancado.
En paralelo, el PAMI fue recortando la cobertura de medicamentos gratuitos. En junio de 2024 se retiraron 11 moléculas del vademécum al 100%, que ya se sumaban a otras 44 eliminadas en agosto del mismo año. Y si bien la cobertura total se mantiene solo para quienes cobran hasta 1,5 jubilaciones mínimas, ahora se exige un trámite administrativo adicional, lo que complica aún más el acceso.
Esta reducción impacta directamente sobre más de 5,3 millones de afiliados, de los cuales el 90% tiene más de 60 años. Es decir, el PAMI representa el acceso a la salud para el 60% de la población mayor del país, según datos del INDEC 2022.

Inflación silenciosa: la salud
La inflación general puede moderarse en algunos rubros, pero en salud no. Marzo cerró con un aumento del 2,8% en la canasta de medicamentos más consumidos por adultos mayores. Dentro de esa canasta, los 10 productos que más aumentaron lo hicieron al 5% promedio mensual, lo que duplica la suba del mes.
A nivel interanual, los mismos medicamentos sufrieron subas de hasta 60,7%, y el promedio entre los 10 más caros fue del 52,3%. Todo esto con el bono congelado y una jubilación que apenas se ajusta por la inflación pasada.
La promesa de Milei de "achicar el Estado" ya se traduce en recortes concretos. Lo que antes era un ahorro para los jubilados ahora es un gasto insostenible. La cobertura gratuita que se había implementado en 2020 como política de acceso universal, hoy está siendo desmantelada.
El resultado: los remedios duplican el ritmo de aumento de las jubilaciones, y los jubilados vuelven a elegir entre comer o medicarse. La salud, como derecho, se vuelve un lujo. Y el sistema, cada vez más excluyente, los deja solos frente a la góndola.



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