El doctor Oscar Quagliozzi, vicepresidente del Colegio de Odontólogos de Misiones, explicó en Radio Up la crítica situación que atraviesan los profesionales con las prepagas y obras sociales. “No puedes financiar la atención de pacientes sabiendo que la obra social no te va a abonar”, sostuvo. Y fue contundente al afirmar que el sistema de salud, desde 2020, viene de mal en peor sin que ninguna empresa se salve del diagnóstico.
El entrevistado detalló los plazos de pago que manejan las prepagas. “Estamos hablando también de atrasos de 60 días, 90 días. Algunas obras sociales te pagan hasta luego de los 5 meses”, reveló Quagliozzi. Pero el problema no es solo la demora, sino también los montos abonados. “Valores que están muy lejos, casi un 100% por debajo de los valores que consideramos éticos para que puedan ser atendidos con calidad”, agregó.
La situación, según describió, alcanza a todas por igual. “Tanto con obras sociales, pongale el nombre de la obra social provincial o la obra social que quiera, las prepaga, la que empieza con no, la que te imagines. Ningún odontólogo te puede asegurar que trabaja cómodo con esas obras sociales”, afirmó. El profesional aclaró que la odontología es una actividad de costos elevados: alquiler de consultorio, montaje del espacio, compra de insumos y una larga amortización de las inversiones.
Quagliozzi también se refirió a una práctica que se volvió habitual. “El camino que venimos buscando para atender los pacientes con obras sociales o prepagas es cobrar esa diferencia”, admitió. “No está bien, aclaro, pero es lo que normalmente el paciente acepta para poder atenderse con su obra social o su prepaga”, explicó. Y los odontólogos eligen ese mecanismo para poder trabajar.

Frente a este escenario, muchos pacientes optan por un camino alternativo. “Para bien, esa relación entre el odontólogo y su paciente, que muchas veces ya deja de ser su paciente y ya es un amigo, un compañero, alguien de confianza”, describió Quagliozzi. Buscan métodos de pago propios, financiaciones con tarjetas de crédito o acuerdos directos entre colega y paciente. Ese camino, señaló, hace que el paciente elija la atención particular y no la obra social.
El profesional fue claro sobre las razones de esa elección. “Seamos claros, muchas veces es un sistema engorroso la atención con algunas obras sociales, con las autorizaciones, con la auditoría, el ir y venir”, explicó. Y advirtió una paradoja el paciente termina pagando con su obra social un costo que, en la práctica, resulta casi el mismo que el odontólogo le presupuesta de manera particular.
Quagliozzi también recordó que la realidad económica de la gente no ayuda. “No hay plata, no hay dinero, es difícil también tener un paciente particular que pueda abonar muchas veces los costos que se manejan en la odontología”, reconoció. Sin embargo, la combinación de demoras, bajos valores y trabas burocráticas inclina la balanza hacia el sistema privado por fuera de las prepagas. “Lamentablemente, cuando leo los comentarios y demás, la gente por ahí nos trata muy mal porque piensan que con una extracción o un tratamiento de conducto el odontólogo se salva, lo cual es una locura”, concluyó.
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El reclamo de los odontólogos misioneros no es nuevo, pero se profundiza año tras año. Prepagas que pagan con cinco meses de demora, valores que no cubren ni los insumos y una burocracia que agota a los pacientes empujan a los afiliados hacia la atención particular. Los profesionales, por su parte, no pueden seguir financiando un sistema quebrado. El paciente termina pagando dos veces una por su cuota y otra por el tratamiento que su prepaga no quiere cubrir como corresponde.



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