La enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte en el mundo y el colesterol LDL elevado sigue siendo uno de los factores más determinantes en el desarrollo de la aterosclerosis. En Argentina, según datos del Ministerio de Salud, casi el 40% de los adultos presenta niveles elevados de colesterol total, una condición que incrementa significativamente el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones cardiovasculares. Frente a este escenario, especialistas remarcan la importancia de avanzar hacia tratamientos más personalizados que permitan un mejor control de los factores de riesgo.
Las recomendaciones internacionales más recientes sobre el manejo de las dislipemias refuerzan una premisa clave: cuanto antes y durante más tiempo se mantenga controlado el colesterol LDL, menor será la probabilidad de desarrollar eventos cardiovasculares graves.
“El colesterol LDL sigue siendo un protagonista central en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica”, señaló Augusto Lavalle Cobo, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe del Servicio de Cardiología del Sanatorio Otamendi.
Las nuevas guías también proponen objetivos terapéuticos más exigentes para personas con alto riesgo cardiovascular, combinando cambios en los hábitos de vida con tratamientos farmacológicos eficaces y sostenidos.
Una medicina cada vez más personalizada
En los últimos años, el tratamiento del colesterol dejó de enfocarse exclusivamente en reducir los valores de LDL. Actualmente, los especialistas consideran aspectos como las enfermedades asociadas, la tolerancia a los medicamentos y las posibles interacciones con otros tratamientos.
En ese contexto, la pitavastatina ganó relevancia por su eficacia para disminuir el colesterol y por presentar características metabólicas que la diferencian de otras estatinas.
“La tendencia actual es avanzar hacia tratamientos más personalizados, contemplando el riesgo cardiovascular global, las comorbilidades y la tolerabilidad de cada paciente”, explicó el endocrinólogo Adrián Proietti, docente de posgrado de la Universidad FASTA.
Qué pacientes podrían beneficiarse
Diversas investigaciones señalaron que la pitavastatina posee bajo potencial de interacciones farmacológicas, una característica especialmente valiosa en personas que reciben múltiples medicamentos. Además, estudios clínicos observaron un perfil favorable respecto al metabolismo de la glucosa.
Por este motivo, los especialistas consideran que puede resultar especialmente útil en pacientes con:
- Síndrome metabólico o prediabetes.
- Diabetes tipo 2.
- Enfermedad renal crónica.
- Personas que reciben varios tratamientos simultáneos.
- Pacientes con antecedentes de intolerancia a otras estatinas.
VIH y riesgo cardiovascular: una preocupación creciente
Otro de los puntos destacados por las guías internacionales es el incremento del riesgo cardiovascular en personas que viven con VIH.
La evidencia científica muestra que esta población presenta entre 1,5 y 2 veces más probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares en comparación con la población general, incluso cuando recibe tratamiento antirretroviral efectivo.
En este sentido, el estudio internacional REPRIEVE reveló que el uso de pitavastatina logró una reducción del 35% en la incidencia de eventos cardiovasculares mayores en personas con VIH, fortaleciendo el interés de la comunidad médica en esta estrategia de prevención.
El desafío de detectar y controlar los factores de riesgo
Los especialistas coinciden en que uno de los principales retos actuales es mejorar el diagnóstico temprano y alcanzar un control más efectivo de los factores de riesgo cardiovascular.
“La prevención cardiovascular requiere continuidad, seguimiento y tratamientos adaptados a cada perfil clínico. Hoy contamos con herramientas terapéuticas cada vez más específicas para diferentes tipos de pacientes”, sostuvo Lavalle Cobo.
Por su parte, Proietti remarcó que la prevención moderna combina evidencia científica, metas terapéuticas más estrictas y una evaluación integral de cada paciente, con el objetivo de reducir el impacto de las enfermedades cardiovasculares en la población.



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