A media mañana de este lunes, la noticia comenzó a correr en Oberá: el doctor Guillermo Monsú había sido hallado sin vida en su vivienda de avenida Tucumán y Wilde.
Por disposición judicial, se ordenó la realización de una autopsia bajo la carátula de “muerte dudosa”. De acuerdo a los primeros informes preliminares, no se detectaron signos de violencia en el cuerpo. La investigación continúa para determinar las causas del fallecimiento.
Más allá del procedimiento forense, la noticia dejó un profundo vacío en el ámbito sanitario y social de la Capital del Monte. Monsú no fue un médico más: su nombre quedó ligado de manera indeleble a la obstetricia y a la práctica de la medicina rural en la provincia.

Formado en Córdoba motivo por el cual muchos lo apodaban “el médico de la Docta”, Monsú decidió hace décadas cambiar el ritmo académico y urbano por la geografía roja y húmeda de Misiones. Eligió radicarse en Oberá y ejercer en zonas rurales, donde el acceso a la salud suele estar condicionado por las distancias, el clima y la infraestructura.
Lejos de buscar comodidad en grandes centros privados, apostó por el desafío de asistir partos y atender familias en contextos donde la cercanía humana resulta tan importante como el conocimiento técnico.
Un referente de la obstetricia misionera
A lo largo de su trayectoria, miles de misioneros llegaron al mundo bajo su asistencia. Colegas y pacientes lo recuerdan por su precisión profesional y por su capacidad para comprender la idiosincrasia del colono, entendiendo que en la ruralidad la medicina implica también escuchar, acompañar y adaptarse.

Su labor trascendió el consultorio. En parajes y barrios, su figura se convirtió en sinónimo de confianza. Sabía que, en el monte, el médico no solo cura: también orienta, contiene y construye comunidad.
Dolor y reconocimiento
Tras conocerse la noticia, mensajes de despedida comenzaron a multiplicarse entre vecinos, ex pacientes y profesionales de la salud. La consternación atraviesa a distintas generaciones que encontraron en el doctor Monsú a un referente cercano y comprometido.
Mientras la Justicia avanza con las actuaciones correspondientes para esclarecer el hecho, Oberá despide a un hombre cuya vida estuvo dedicada al servicio público y a la vocación médica entendida como entrega total. Su legado permanecerá en cada historia de nacimiento y en cada familia que encontró en él una mano segura en el momento más trascendental de la vida.



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