En su paso por Radio Up, el presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA), Juan Carlos Pereira, puso el foco en un dato que, en medio de la crisis económica y la retracción del financiamiento nacional, adquiere especial relevancia: la morosidad se mantiene baja y la recaudación mensual alcanza entre el 90% y el 95% de la facturación emitida.
En tiempos donde muchas familias registran atrasos con bancos, tarjetas y financieras, el nivel de cumplimiento en el pago de las viviendas sociales se sostiene con firmeza. “Trabajamos sobre la facturación mensual y lo que recaudamos sobre esa facturación; estamos en el orden del 90 al 95%”, detalló Pereira.

Cuotas por debajo del mercado y subsidio provincial
Actualmente, las nuevas viviendas se entregan con una cuota promedio cercana a los 350.000 pesos, cifra que, según destacó el titular del organismo, resulta menor al valor de un alquiler en el mercado privado.
Este valor incluye un subsidio provincial que ronda entre el 50% y el 56%, lo que permite mantener cuotas accesibles frente al costo real de construcción. Es decir, el Estado provincial absorbe una parte significativa del valor total de la vivienda para que las familias puedan sostener el pago mensual.
El esquema contempla un sistema de actualización por UBI, aunque con topes establecidos para evitar impactos bruscos en el bolsillo de los adjudicatarios.
Actualización contenida y criterio social
Uno de los puntos más sensibles es la actualización de las cuotas. Pereira reconoció que, tras atravesar períodos inflacionarios donde los índices no reflejaron plenamente el aumento de costos, muchas cuotas quedaron por debajo de un valor técnicamente razonable. Sin embargo, el Instituto opta por aplicar incrementos moderados.
“El contexto es complejo y si aplicamos una suba muy alta podemos perder a beneficiarios que hoy están muy justos, pero que cumplen”, explicó.
El criterio es sostener el equilibrio entre la sustentabilidad del sistema y la capacidad real de pago de las familias misioneras. La política de topes y la prudencia en los ajustes buscan evitar un aumento de la morosidad.

Compromiso de pago en contexto de crisis
El dato que sobresale es que, pese al escenario económico adverso, el compromiso de pago no se deterioró. Según el presidente del IPRODHA, cuando la situación es difícil, muchas familias dimensionan el valor de haber accedido a una vivienda y priorizan el cumplimiento de la cuota.
En términos porcentuales, la morosidad se mantiene en niveles similares a los años anteriores, con un margen estimado entre el 5% y el 10%, considerado bajo dentro del sistema de vivienda social.
Inclusión y garantías para sectores informales
El esquema también contempla mecanismos para incluir a trabajadores informales o monotributistas mediante la figura del garante pagador, permitiendo que sectores sin ingresos formales puedan acceder y sostener el pago.
La estrategia combina subsidio estatal, actualización controlada y compromiso social, tres pilares que explican la estabilidad en la recaudación aun sin aportes nacionales.

Un sistema que se sostiene con fondos provinciales
En la actualidad, la política habitacional en Misiones se financia exclusivamente con aportes provinciales y con el pago de las cuotas de los adjudicatarios. En ese contexto, mantener altos niveles de recaudación resulta clave para dar continuidad a las obras y sostener el sistema.
El desafío, según admitió Pereira, es mantener la sustentabilidad financiera sin trasladar el peso total de los costos a las familias.
Aumentos en prepagas: las cuotas subirán hasta 3,2% desde marzo https://t.co/0lweX90tgz
— Radio Up 95.5 (@radioup955) February 22, 2026



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