En un rincón de La Rioja, tierra de historia y política, encontramos a Nicolás Pasquali. Lo que podría parecer un descanso tranquilo en su agenda, es solo otra parada en su interminable viaje, uno que lo llevó a completar una hazaña sin precedentes: ser el primer argentino en pisar los 195 países reconocidos del mundo. Pascuali, un arquitecto de profesión, siempre tuvo este sueño. Desde niño, fascinado por la enciclopedia Encarta y un viejo globo terráqueo, soñaba con explorar cada rincón del planeta. Lo que en la infancia parecía un capricho, se convirtió en una meta de vida que, con el tiempo, se reveló como un desafío monumental, tanto por su complejidad como por su costo.
Su travesía, sin embargo, no fue un simple paseo turístico. Más allá de las postales idílicas, Pascuali se enfrentó a realidades crudas y desafíos impensables. Tuvo que forjar un carácter resiliente, capaz de adaptarse a cualquier circunstancia, desde compartir una comida con una tribu en África hasta cenar en un restaurante de lujo en París. Como él mismo lo expresa, «la versatilidad de todos los días fue su gran maestra. Aprendí que la verdadera riqueza no está en las posesiones materiales, sino en la generosidad y los valores tradicionales que a menudo se pierden en la vorágine de la modernidad.
Pasquali no oculta los momentos de caos y peligro. En su relato, se entrelazan experiencias que van desde ser secuestrado y naufragar, hasta vivir situaciones de extremo riesgo. Sin embargo, su conclusión es poderosa y simple: «Somos todos iguales», dijo en una entrevista con La Última Rosca, programa que se emite de lunes a viernes de 18 a 20 por Radio Up. No importa la procedencia, la raza o la religión, la conexión humana trasciende las barreras. Esa integración social, el respeto por las distintas culturas y la comprensión de que cada persona tiene su propia realidad, se convirtieron en el motor de su viaje.

Nicolás Pasquali y los episodios más aventureros
Uno de los episodios más «tragicómicos» de su aventura -según contó- lo llevó a una de las «84 islas de Guinea-Bisáu, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido». Contrató a un pescador para que lo llevara a una playa paradisíaca, pero el viaje se convirtió en una odisea de náufrago. El pescador lo dejó en una isla desierta, donde no había señal, no había gente y, para colmo, los blancos no eran bienvenidos en la isla vecina. Pasquali, abandonado, pasó 11 días solo, sobreviviendo con los recursos que tenía y esperando que alguien pasara por el lugar. La experiencia, que en su momento fue trágica, ahora la cuenta con un humor que refleja su capacidad de sobreponerse a cualquier adversidad.
La «argentinidad» jugó un rol crucial en su recorrido. Lejos de la respuesta fácil de hablar de fútbol, Pasquali explicó que la picardía y la suspicacia, características de su cultura, lo ayudaron a resolver problemas en situaciones límite. La capacidad de improvisar y no quedarse paralizado ante las normas, como cruzar un semáforo en rojo a las dos de la mañana, fue una habilidad fundamental para sobrevivir en los lugares más complejos. Y claro, el fútbol también hizo lo suyo. La victoria de Argentina en el Mundial de Catar 2022 lo convirtió en un héroe en muchas excolonias francesas de África, generando una empatía instantánea y abriendo puertas que de otra manera hubieran estado cerradas.

Nicolás y un mensaje para los amantes de aventuras
Su viaje también fue una lección de humildad y respeto. Pasquali recalca la importancia de no opinar sobre las realidades políticas de otros países. Como «invitado», su rol era aprender, no juzgar. Y aunque no comparte las represiones a las mujeres, las leyes discriminatorias o las dictaduras, entiende que su postura no debe interferir en las culturas locales. De hecho, su ingreso a Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, fue posible gracias a una carta de recomendación de Most Wanted People, la organización que regula a quienes visitan todos los países del mundo. Con su ayuda, se convirtió en el primer occidental en ingresar al país después de cinco años, un logro que lo enorgullece y por el que se siente profundamente agradecido.
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Finalmente, su mensaje no es solo para los viajeros, sino para cualquier persona con un sueño. Pasquali da charlas motivacionales en universidades y empresas, donde su principal recomendación es tener un «norte», un propósito claro. Y el secreto, dice, es no contárselo a nadie. La aprobación de los demás, incluso de aquellos que te quieren, puede ser un obstáculo si tu sueño no encaja en los parámetros de lo «normal» o lo «rentable». Es por eso que se aferró a su propósito, desoyendo a quienes le decían que no sería posible, y hoy, su historia es un testimonio de que los sueños, por más locos que parezcan, pueden hacerse realidad. Para quienes deseen seguir sus pasos o simplemente conocer más de sus aventuras, su cuenta de Instagram, @nicopasquali, es el lugar donde comparte sus historias y recomendaciones.
Te dejamos la entrevista completa:
https://soundcloud.com/radioup-671297760/nicolas-pasqualiviajero-primer-argentino-en-visitar-todos-los-paises-del-mundo


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