El productor rural Roberto Moroz, propietario de la Reserva Las Gringas, rompió el silencio tras una violenta agresión sufrida dentro de su propia chacra y aseguró que en Corpus opera desde hace más de una década un entramado de ocupaciones ilegales, amenazas y ataques sistemáticos contra productores. En diálogo con Radio Up, habló de “delincuentes organizados”, denunció connivencia oficial y relató con crudeza cómo fue golpeado mientras intentaba recuperar un camino interno bloqueado con alambre de púas.
Moroz arrancó contando que acababa de salir de realizar trámites judiciales y que ya presentó la denuncia formal. Pero dejó claro que lo ocurrido no es un hecho aislado. “Esto no es un problema puntual, es un problema que venimos sufriendo hace más de 14 años. Es mucho más grave de lo que aparece como una simple agresión”, afirmó.

Según explicó, su chacra quedó literalmente rodeada por terrenos tomados. “La única chacra que queda en esta zona es la nuestra. El resto lo tomaron absolutamente todo. Fueron golpeando a la gente, la fueron corriendo, y muchos abandonaron sus chacras para salvar sus vidas. Se adueñaron de un sector de Misiones que no respeta las leyes”, sostuvo.
En ese contexto, apuntó directo contra la inacción estatal: “Este gobierno municipal permitió que los delincuentes manejen como en Colombia un sector de la provincia”.
El ataque dentro de su propiedad
Moroz relató que el lunes, junto a dos personas, decidió abrir un “rumbo” —un camino interno— para poder circular entre distintas partes de su chacra, ya que los ocupantes ilegales habían cerrado accesos con alambre de púas.
“Sabíamos que nos habían intrusado unos 25 metros del lateral de la chacra. Eso ya lo habíamos denunciado el 3 de diciembre ante el juzgado. Fuimos a ver qué herramientas necesitábamos para sacar el alambrado que pusieron en nuestra propiedad”, explicó.
Fue allí cuando aparecieron dos hombres: “Nos insultaron de arriba abajo, diciendo barbaridades. Después exigían que mostremos los papeles, preguntaban por el mojón, cuando ellos mismos ya sacaron los mojones dos veces y hacen lo que quieren”, relató.
La situación escaló rápido. “Aparecen otros dos en moto, uno blandiendo un machete. Me tiran la moto encima, logramos esquivar, y cuando nos estábamos retirando uno viene de atrás y me pega una patada voladora en los riñones. Me tumba al suelo, se sube arriba mío y me empieza a pegar puñetazos”.
Moroz contó que en medio del forcejeo usó un revólver de aire comprimido que había comprado tras una emboscada anterior. “Hace un año atrás también me cagaron a palos. Lo único que hice ahora fue defenderme. Hice unos tiros y le pegaron en la cara. Ahí José logra sacarme y tratamos de escapar entre piedrazos”.
Fue categórico al rechazar versiones que circularon después del hecho: “Es mentira que fueron a buscar mandioca. Jamás han plantado un perejil. Si fueron a buscar mandioca, era adentro de mi chacra. Y ahí no tengo mandioca porque ese sector está incautado por esta gente”.
“Terminé detenido y ellos libres”
El productor denunció además un accionar policial que considera escandaloso. “Después de recibir una golpiza terminé detenido 12 horas, hasta que el juez nos largó a las 10 de la noche. Estos delincuentes en ningún momento fueron demorados. Al contrario, los atendieron en el hospital y hasta recibieron la visita del intendente”.
También aseguró que, tras el episodio, le cortaron el suministro de agua y apuntó a una mujer a la que señaló como “la cabeza visible de toda esta mafia que existe acá en Corpus”. Según describió, detrás del grupo hay al menos 12 o 14 familias organizadas, con integrantes dedicados a tareas de intimidación. “Cada familia tiene cuatro o cinco personas. Son los matones de la zona”, dijo.
Moroz remarcó que lleva cuatro décadas trabajando y rechazó cualquier vinculación política que intentaron atribuirle. “No tengo afiliación con nadie. El único partido que conozco es el trabajo, el que me dio de comer toda la vida”.

Un conflicto que lleva más de una década
Para el productor, lo ocurrido expone una problemática estructural que se arrastra desde hace entre 10 y 12 años: ocupaciones, violencia y ausencia de respuestas concretas. “Esto sale a la luz ahora, pero se viene repitiendo en toda esta zona. La policía dice que es auxiliar de la Justicia y nada más”.
Con la denuncia ya presentada, Moroz insiste en que su caso refleja una realidad más amplia: productores desplazados, chacras tomadas y un clima de miedo que empuja a muchos a irse. “Mi chacra quedó entre dos tomas. Está prácticamente secuestrada”, resumió.
LEE TAMBIÉN: Eliminan un fondo que financiaba medios comunitarios y los ponen a competir con grandes grupos
López Sartori ratificó la mediación estatal en medio del conflicto por el tabaco https://t.co/4ey4JZFCw9
— Radio Up 95.5 (@radioup955) February 4, 2026



//



