El director de Salud Mental de Misiones, Nicolás Aranda, advirtió que la escasez de profesionales en el interior de la provincia se presenta como un obstáculo para implementar la nueva Ley de Salud Mental, que otorga muchas facultades a los psiquiatras. Según explicó, los especialistas se forman en el Hospital Carrillo y luego se concentran en Posadas, con muy pocos dispuestos a trabajar en hospitales del interior.
Aranda reconoció que Misiones lleva adelante una implementación interesante de la salud mental, con un modelo descentralizado que busca atender a los pacientes en toda la provincia. “Acá se buscó que la salud mental sea descentralizada”, afirmó. Sin embargo, advirtió que el nuevo proyecto nacional podría complicar este esquema.
“El punto más álgido que va a tener acá en la provincia, por una cuestión de recursos, es que de vuelta le da muchas facultades al psiquiatra”, señaló el funcionario. Y agregó, “contra el cual no tenemos nada en contra, pero es cierto que los tenemos altamente centralizados en la ciudad de Posadas”.
Los psiquiatras se concentran en la capital y no quieren ir al interior
Aranda explicó las razones de esta concentración. “Los psiquiatras se forman en el Carrillo y generalmente se quedan a vivir en Posadas”, dijo. No es común que accedan a tener un contrato en algún hospital del interior, lo que genera una distribución desigual de los profesionales en el territorio provincial.
“El problema no es una cuestión salarial, sino que realmente es gente que le gusta vivir en Posadas”, aclaró el director. “Son pocos los que deciden vivir en el interior de la provincia”, lamentó.
Esta situación se agrava si se pretende continuar con el trabajo de tener guardias de salud mental en los hospitales generales del interior. “Se nos va a complicar si sólo depende de equipos de psiquiatras para tomar ciertas decisiones”, advirtió Aranda.
Los cambios que propone la nueva ley
El proyecto que el Gobierno nacional enviará al Congreso modifica varios puntos de la ley vigente desde 2010. Uno de los principales es la habilitación de las internaciones involuntarias como recurso excepcional, una figura que genera debate entre los especialistas.
La nueva norma propone reemplazar el concepto actual de “riesgo cierto e inminente” por el de “riesgo de vida para sí o para terceros”. Aranda consideró que este cambio podría ser positivo, ya que el término vigente ha sido muy discutido por su ambigüedad.
“Riesgo cierto inminente puede ser una cosa para mí y otra cosa para vos”, ejemplificó el funcionario. El nuevo criterio, en cambio, sería más claro y daría herramientas más precisas tanto a los profesionales como a los jueces a la hora de tomar decisiones sobre una internación.
El órgano de control, una deuda pendiente
Aranda también se refirió a la necesidad de crear un órgano de revisión que controle las internaciones, algo que la ley actual estipula pero que Misiones nunca terminó de implementar. “Hay una discusión de quién va a depender este órgano controlador”, explicó.
El funcionario consideró que esta discusión está madura y que podrían avanzar en su creación en los próximos meses. La provincia analiza distintas alternativas, como que dependa de la vicegobernación o del Poder Judicial, para garantizar un control independiente de las internaciones.



//





