Misiones, eje histórico del circuito yerbatero argentino, registró entre enero y octubre de 2025 su participación más baja en el procesamiento de hoja verde de los últimos cinco años. Así lo revela el último reporte del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que detalla que la provincia concentró el 84% del total ingresado a secanza, muy por debajo del máximo de 89,9% alcanzado en 2022.
En paralelo, Corrientes captó el 16% del ingreso de hoja verde, su mayor volumen en el mismo período desde 2019. También aumentó su cosecha un 33,8% respecto de 2021.
El retroceso misionero se da en un contexto general de retracción productiva. De acuerdo a los datos desagregados por CEPA, en los primeros diez meses del año se procesaron 867,3 millones de kilos de hoja verde, un 10,5% menos frente a octubre del 2024 y un nivel que, aun así, se ubica 2% por arriba del registro de 2021, el segundo mejor del período.

La merma, explican, se dio por dos factores: la enfermedad del “rulo” y la pérdida de rentabilidad de los productores, afectada por la desregulación del mercado y la caída del precio recibido.
Misiones pierde posición en la industria yerbatera
Considerando que se requieren 3 kilos de hoja verde para obtener 1 kilo de yerba mate, el acumulado enero-octubre se tradujo en 289,1 millones de kilos de yerba molida. En este eslabón la estructura continúa altamente atomizada, con 12.000 pequeños productores y 228 secaderos registrados, aunque la industrialización sigue concentrada: los diez principales molinos representan el 74% del mercado. Las tres firmas líderes -Las Marías, Liebig y Santa Ana- explican por sí solas el 46% de la producción.
Mientras las grandes marcas correntinas y cordobesas avanzan en el ranking, las firmas misioneras pierden posiciones en ventas, aunque siguen siendo las que mayor volumen total producen.

Creció el consumo de yerba mate
En cuanto al consumo interno, el informe muestra un repunte del 6,1% interanual comparándolo con el período enero-octubre del 2024, asociado a una desaceleración en la pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, el registro aún se encuentra 3,3% por debajo del nivel de 2023. Solo en octubre se consumieron 22 millones de kilos, una baja mensual del 5,4% y del 2,9% interanual.
CEPA advierte además sobre la situación crítica del productor, el eslabón que más perdió con la desregulación del sector y la quita de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Entre octubre de 2024 y marzo de 2025, el precio pagado por kilo de hoja verde permaneció congelado.

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El productor recibe apenas el 16% de lo que cuesta un paquete en góndola
Tras las protestas de mayo, se acordó elevarlo a $305, pero ese valor se sostuvo apenas un mes. En octubre, el precio máximo abonado al productor cayó a $265, lo que implica una pérdida del 13,1% en cinco meses.
Mientras tanto, el precio de góndola subió 2,8% en el mes y ronda los $4.842 por kilo, según el INDEC. Con esa brecha, el productor apenas capta el 16,4% del valor final: el promedio de los últimos diez meses (17%) es el peor registro desde 2019.
En un año atravesado por la caída de la producción y el corrimiento del eje hacia Corrientes, el informe concluye que Misiones atraviesa el período de menor peso relativo en la cadena yerbatera en un lustro y que la pérdida de rentabilidad profundiza la fragilidad del sector primario, históricamente sostenido por miles de pequeños productores.
Tierras yerbateras en riesgo: López Sartori admitió el impacto por la desregulación en Misiones https://t.co/dz4Pf8YJPd
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