La voz tranquila pero cargada de preocupación de Margarita Benítez, integrante de la comunidad Mbya Guaraní Tapé Mirĩ de Garuapé, se escuchó este jueves en Radio Up mientras atendía el teléfono desde el Hospital Samic de Eldorado, donde su mamá permanece internada en terapia intermedia por un tumor de estómago detectado hace meses. Desde mayo, la familia atraviesa una situación crítica que se agravó en los últimos días debido a una infección grave, lo que motivó su traslado y permanencia en un área de mayor complejidad.
A pesar del contexto, Margarita habló con serenidad, en medio del sonido constante de las máquinas del área de cuidados intermedios. La entrevista dejó ver no sólo la situación sanitaria, sino también las dificultades estructurales que enfrentan muchas familias indígenas cuando deben afrontar enfermedades de larga duración lejos de su comunidad y de sus redes de apoyo.
La enfermedad y un camino de meses marcado por la incertidumbre
La madre de Margarita, de 46 años, comenzó con problemas de salud a principios de mayo. Aunque la detección del tumor de estómago llegó después de varias consultas, el avance fue rápido y la familia se vio obligada a reorganizar su vida para acompañarla. La gravedad del cuadro llevó a la internación en Eldorado, lo que implicó costos de traslado, permanencia y logística que, en comunidades con recursos limitados, se vuelven casi imposibles de asumir sin ayuda externa.
Durante la entrevista, Margarita explicó que los médicos advirtieron que su mamá está muy delicada, en un estado que requiere atención permanente, control de infecciones y acompañamiento cercano. La complejidad del caso obliga a internaciones prolongadas, lo que además expone a la familia a gastos constantes que se acumulan día tras día.

La carga emocional y el rol que asume una hija mayor
Margarita es la mayor de cuatro hermanos. Los tres mayores son adultos, pero la más pequeña tiene apenas 9 años, lo que añade otra preocupación dentro de una familia que intenta dividirse para acompañar, sostener y cuidar. La niña, como ocurre en muchas comunidades indígenas, queda al resguardo de familiares y referentes del Tekoa Tapé Mirĩ, mientras Margarita permanece prácticamente todo el día en el hospital.
Su presencia es necesaria no sólo por el acompañamiento emocional, sino por la realidad cotidiana de los hospitales públicos que, ante largas internaciones, requieren que las familias aporten elementos indispensables para el cuidado diario de los pacientes. Este detalle, casi burocrático, se convierte en una odisea cuando se trata de familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad económica.
Las necesidades más urgentes: higiene, cuidados y permanencia en el hospital
Si bien Margarita aclaró que la alimentación está garantizada dentro del hospital, la situación es muy distinta respecto a los elementos de uso personal y limpieza que los médicos solicitan para la internación de su mamá. Entre ellos mencionó toallitas húmedas, pañales, jabón, productos para la higiene y cuidado diario. En este sentido, Margarita remarcó que cualquier colaboración, por pequeña que sea, hace una diferencia concreta en el día a día dentro del hospital.
El pedido solidario y el alias para colaborar
Margarita detalló la forma en que las personas pueden ayudar. Para quienes deseen hacerlo, dejó el alias habilitado a su nombre:
margarita.25.
Cada aporte, señaló, se destina exclusivamente a la compra de elementos de higiene y necesidades básicas que van surgiendo durante la internación, así como también a traslados y gastos imprevistos que surgen cuando la familia debe moverse entre la comunidad y el hospital.

Una historia que refleja desigualdades profundas
El caso de Margarita pone en evidencia las brechas que aún persisten en el acceso a la salud, especialmente cuando se trata de familias indígenas que deben salir de sus comunidades para recibir tratamientos complejos. También revela la fortaleza, la dignidad y la capacidad de cuidado que sostienen las familias Mbya en contextos de extrema vulnerabilidad.
Mientras su mamá continúa en estado grave, Margarita permanece a su lado, con la esperanza puesta en la mejoría y en la solidaridad de quienes puedan aportar. La joven no sólo acompaña a su mamá: se convirtió, sin proponérselo, en el puente entre el hospital, su comunidad y la sociedad en general.
Su pedido es claro, urgente y humano. Y detrás de él hay una historia que merece ser escuchada, acompañada y visibilizada.
PAMI denuncia recetas falsas y otras irregularidades en prestaciones médicas https://t.co/ebNCz6FAlm
— Radio Up 95.5 (@radioup955) November 13, 2025



//



