El fundador de Los Gatos habló en exclusiva con Radio Up sobre el aniversario de la grabación de la obra que cambió para siempre la música argentina. Recordó cómo nació junto a Tanguito, reflexionó sobre el significado de la canción, cuestionó la uniformidad de la industria musical actual y dejó una mirada sobre la realidad social y cultural del país.
El 19 de junio de 1967 quedó inscripto para siempre en la historia de la cultura argentina. Aquella jornada, en los estudios TNT de Buenos Aires, Los Gatos registraban una canción que terminaría convirtiéndose en el acta de nacimiento del rock nacional: “La Balsa”.
La banda integrada por Litto Nebbia, Ciro Fogliatta, Alfredo Toth, Oscar Moro y Kay Galifi grabó ese día un simple que incluía también “Ayer Nomás”, composición de Moris y Pipo Lernoud. Apenas unas semanas después, el 3 de julio de 1967, el disco llegó a las disquerías y comenzó un fenómeno impensado: más de 250 mil copias vendidas, difusión masiva en las radios de todo el país y el nacimiento de un movimiento artístico que marcaría a generaciones enteras.
A 59 años de aquella grabación histórica, Nebbia compartió recuerdos, reflexiones y definiciones sobre una canción que trascendió el tiempo para transformarse en símbolo de libertad y rebeldía.

“Es muy lindo tener canciones que han pasado a la historia”
Nebbia habló del aniversario con la serenidad de quien comprende la dimensión histórica de su obra, pero también con la emoción intacta. “Es algo que hay que llevarlo sobriamente, emocionalmente. Es muy lindo, es bárbaro tener canciones que han pasado a la historia”, expresó.
El músico destacó que no sólo “La Balsa” está próxima a cumplir seis décadas, sino también varias de las canciones que formaron parte de sus primeros años creativos. “Imaginate, tengo una serie de canciones que algunas de ellas, no solamente La Balsa, sino El Rey Lloró, Madre Escúchame, El Vagabundo… todas las que están en los primeros discos míos de adolescencia, el año que viene cumplen 60 años. Es increíble”.
Para Nebbia, semejante permanencia artística constituye una bendición. “La verdad que espiritualmente y artísticamente es una gracia del cielo y lo vivo con mucha alegría”.
La creatividad en tiempos donde no existían atajos
Durante la entrevista con Radio Up, Nebbia también fue consultado sobre las enormes diferencias entre la música de los años sesenta y la actualidad, marcada por la digitalización, la globalización y la multiplicidad de herramientas tecnológicas.
Su respuesta fue una reivindicación de los procesos creativos nacidos desde la necesidad. “Fue una cosa muy natural porque primero que nada no había otra cosa”, recordó.
Para el artista, comenzar con pocos recursos puede convertirse en una ventaja para cualquier proceso creativo. “Me parece positivo en los inicios, no solamente en la música sino en cualquier disciplina artística, que uno comience con los instrumentos o los elementos más naturales que tenga a su alcance”.
Según explicó, las limitaciones de aquella época no sólo estaban vinculadas a cuestiones económicas, sino también a que muchas de las tecnologías actuales sencillamente no existían. “Por un lado era un problema económico y por otro porque había cosas que no se habían inventado”.
Nebbia considera que esa realidad obligaba a desarrollar la imaginación y la búsqueda personal. “Eso le da a la cabeza de uno un elemento de avance, de épica. Querés ir adelante y tenés que lograrlo sí o sí con tu imaginación y con tu sentimiento”.
Aunque reconoció el enorme potencial de las herramientas actuales, también advirtió que muchas veces la facilidad tecnológica genera uniformidad. “Hay muchísima música buena en el mundo realmente, pero no es la que más suena. Muchas veces se escucha música muy parecida porque existen elementos prefabricados técnicamente y mucha gente no da un paso más adelante”.

La historia real detrás de “La Balsa”
Si existe una pregunta que Nebbia ha respondido durante décadas es cómo nació “La Balsa”.
Sin embargo, durante la conversación con Radio Up aprovechó para volver a aclarar algunos aspectos de una historia que durante años estuvo rodeada de polémicas y versiones contradictorias. “He contestado mil veces esta pregunta”, dijo entre risas.
El músico recordó que en muchos momentos debió responderla en medio de versiones que buscaban alimentar disputas sobre la autoría de la canción. “Cuando nos hicimos tan famosos inventaron cosas, que yo había robado la canción y una cantidad de historias de esas que aparecen cuando algo tiene mucho éxito”.
Luego relató nuevamente lo sucedido aquella noche en la que compartía tiempo con Tanguito. “Me metí en el baño y Tanguito me dijo: ‘Se me ocurrió ese comienzo, vos que tocás tantos acordes raros, a ver qué se te ocurre’”.
A partir de esa idea inicial comenzó el trabajo conjunto. “Agarré la guitarra e hice de pe a pa toda la canción, letra y música, a partir de lo que él me mostró que no sabía cómo continuar”.
Nebbia remarcó que el tema fue registrado legalmente respetando la participación de ambos autores. “Cuando hacés una canción no importa si uno hizo el tres por ciento o el otro el noventa y siete. La canción se registra a nombre de los dos tipos que la escribieron”.
También recordó que fue él quien realizó el trámite de registro y utilizó el seudónimo artístico elegido por Tanguito. “Yo la registré y le puse el seudónimo Ramsés porque a él no le gustaba que le dijeran Tanguito”.
Una canción que habla de libertad
Más allá de su valor histórico, Nebbia considera que la verdadera explicación de la vigencia de “La Balsa” está en el contenido profundo de su letra. “Creo que es una canción que tiene el don de gustar y mientras va pasando el tiempo la gente se aferra a sus significados”.
Para el artista, existe un tema central que atraviesa gran parte de su obra temprana. “Casi siempre están tocando el tema de la libertad”.
En ese sentido, explicó que “La Balsa” representa el deseo de escapar de una realidad que resulta opresiva. “La Balsa habla de la libertad de un individuo que no le gusta lo que está pasando en su sociedad y se quiere tomar el raje por algún lado”.
El músico reveló además que muchas de sus canciones de aquellos años fueron construidas como fábulas para evitar posibles censuras. “Yo lo inventaba como una fábula para que no me prohibieran la canción porque en esa época se prohibía mucho”.
Mencionó ejemplos como “El Rey Lloró” o “Viento, dile a la lluvia”, donde los personajes y las historias simbólicas funcionaban como vehículos para hablar de cuestiones más profundas. “Todas son de la misma época y si te fijás, en el fondo todas hablan de la libertad”.
Nebbia cree que justamente allí reside la permanencia de estas composiciones. “Era la libertad que busca cualquier adolescente cuando tiene 16 o 17 años, pero también la libertad que busca el ser humano durante toda su vida”.

Melopea y la preocupación por el presente de la música
La conversación avanzó luego hacia el presente de la industria musical y el trabajo que continúa realizando a través de Melopea, el sello discográfico que fundó en 1989 y que se convirtió en un refugio para innumerables artistas argentinos.
Nebbia fue contundente al describir el escenario actual. “La realidad es que la música tiene muchas dificultades, especialmente para la gente nueva”.
Según explicó, el mercado privilegia determinadas fórmulas comerciales y deja poco espacio para las propuestas más personales o experimentales. “Lo que más sobresale está dentro de un marco de negocio y entretenimiento”.
Para quienes buscan desarrollar una identidad propia, el camino resulta mucho más complejo. “Si un músico nuevo quiere hacer experimentación, cambiar ciertas cosas o trabajar una poesía más refinada, está muy difícil porque el negocio no apuntala eso”.
El artista lamentó especialmente la falta de diversidad en los circuitos de difusión. “El secreto del arte en cualquier país y en cualquier cultura es la variedad”.
Y añadió: “No hay hoy un apoyo idéntico a toda la variedad musical”.
La música no debería ser un lujo
Otro de los puntos que más preocupan a Nebbia es la creciente dificultad de acceso a la formación y al desarrollo artístico. “Es una pena porque la música parece transformarse para mucha gente en algo parecido a un artículo de lujo”.
Una situación que, según considera, contradice el verdadero rol cultural del arte. “Debería ser algo normal, que desde chico uno pudiera tomar de aquí para allá”.
En ese contexto recordó su propia historia personal. “No puedo quejarme porque tuve el privilegio de tener dos padres músicos que me apoyaban muchísimo”.
Aunque aclaró que ese acompañamiento convivía con una realidad económica extremadamente difícil. “Vivíamos una orfandad económica infernal, pero nunca tengo recuerdos feos porque estábamos apasionados por la música y el cine”.
Esa pasión fue la que lo llevó a iniciar una carrera artística desde muy joven. “Cuando entré a Los Gatos Salvajes tenía apenas 15 años”.

Una mirada sobre el presente y un mensaje de esperanza
Sobre el final de la entrevista con Radio Up, Nebbia dejó una reflexión sobre el contexto actual que atraviesa la Argentina y el mundo.“No sé cuán efectivos son los mensajes, lo que uno puede hacer es dar una opinión”.
Desde su experiencia de recorrer constantemente escenarios de todo el país, observó con preocupación las dificultades económicas y sociales que afectan a numerosos sectores. “El mundo está muy violento. Hay muchas guerras, muchas drogas y demasiada importancia puesta sobre lo material”.
A su juicio, esa lógica genera frustración y desigualdad. “Hace que la gente que no tiene cierto dinero parezca que tiene que sentirse mal y la vida no puede ser así”.
Sin embargo, lejos del pesimismo, convocó a mantener la energía y la voluntad de avanzar. “Hay que tener siempre una dinámica y una fuerza para ir acompañando esta realidad”.
Y concluyó con una expresión de deseo que resume el espíritu de una generación que hizo de la música una herramienta de transformación: “Ojalá que nuestro país salga para adelante y siga el ritmo que tuvo en otras épocas, donde no había tanta preocupación económica, social y laboral”.
La canción que nunca dejó de navegar
A casi seis décadas de aquella grabación realizada en los estudios TNT, “La Balsa” continúa siendo mucho más que un éxito musical. Es una obra fundacional, una pieza central de la identidad cultural argentina y un símbolo de la búsqueda permanente de libertad.
Quizás por eso sigue emocionando a nuevas generaciones. Porque detrás de aquella melodía sencilla nacida entre amigos, guitarras y sueños juveniles, permanece intacta una idea que atraviesa el tiempo: la necesidad humana de encontrar su propio rumbo y construir, aunque sea con pocas tablas, una balsa para navegar hacia la libertad.
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