El linfoma es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunitario que cumplen un papel fundamental en la defensa del organismo. La enfermedad comprende dos grandes grupos: el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, que incluyen distintos subtipos y requieren evaluaciones y tratamientos específicos.
A nivel mundial, se registran entre 20 y 25 casos nuevos de linfoma cada 100.000 habitantes por año. La enfermedad afecta a más de un millón de personas en todo el mundo, de acuerdo con datos difundidos en el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, que se conmemora cada 15 de septiembre.
Cuáles son los principales síntomas del linfoma
Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentra el crecimiento generalmente indoloro de los ganglios linfáticos, principalmente en el cuello, las axilas o las ingles. También pueden presentarse cansancio, aumento de la temperatura corporal, pérdida de peso, sudoración nocturna, picazón persistente, tos y dificultad para respirar.
La presencia de estos síntomas no significa necesariamente que exista un linfoma, ya que pueden estar relacionados con diferentes afecciones. Sin embargo, cuando persisten, los especialistas recomiendan realizar una consulta médica para determinar su origen.
El hematólogo Martín Saslavsky, asesor de la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA), destacó la importancia de reconocer las posibles manifestaciones de la enfermedad y señaló que cada paciente requiere una evaluación individual para establecer el diagnóstico y definir el tratamiento correspondiente.
La demora en la consulta puede retrasar el diagnóstico
Uno de los principales desafíos vinculados al linfoma es el desconocimiento de sus síntomas. Según datos de Lymphoma Coalition, el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas de la enfermedad, mientras que el 73% desconocía qué era el linfoma.
La demora también aparece entre los principales factores señalados por la organización: el 58% de los pacientes tardó seis meses en consultar luego de la aparición del primer síntoma. A su vez, el 62% recibió inicialmente un diagnóstico erróneo.
En el caso del linfoma de Hodgkin, el diagnóstico temprano adquiere particular relevancia. Según los datos difundidos por la organización, cuando se detecta en etapas iniciales, la probabilidad de cura puede alcanzar el 90%.

El diagnóstico también tiene un impacto emocional
El abordaje del linfoma no se limita al diagnóstico y al tratamiento médico. Recibir la noticia de una enfermedad oncológica puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo e incertidumbre, además de modificaciones en las actividades cotidianas y en los vínculos familiares y sociales.
La Encuesta Global de Pacientes de linfoma y leucemia linfocítica crónica indicó que el 82% de los pacientes experimentó efectos emocionales y psicológicos durante los últimos 12 meses asociados con la enfermedad.
Este impacto puede mantenerse incluso después de finalizar el tratamiento. La llegada de la remisión suele representar una etapa de alivio, pero también puede estar acompañada por el temor a una recaída. Los controles médicos, la espera de resultados o la aparición de nuevos síntomas pueden reactivar esa incertidumbre.
La psicooncología como parte del acompañamiento
En este contexto, la psicooncología puede contribuir al abordaje integral de los pacientes. Esta disciplina brinda herramientas para identificar y expresar emociones, trabajar sobre los temores y acompañar los procesos de adaptación que atraviesan las personas durante las diferentes etapas de la enfermedad.
El acompañamiento también puede extenderse a familiares y allegados, quienes pueden experimentar preocupación, ansiedad e incertidumbre durante el diagnóstico y el tratamiento.
Desde ACLA remarcan que acompañar a una persona con cáncer no significa exigirle una actitud positiva permanente, sino escuchar, respetar sus tiempos y reconocer las emociones que surgen durante el proceso.
Campañas de concientización por el Día Mundial del Linfoma
En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, distintas provincias de Argentina, desarrollarán actividades destinadas a ampliar el conocimiento sobre la enfermedad y promover la consulta temprana. Entre las acciones previstas se encuentran campañas informativas, encuentros abiertos a la comunidad e iluminación de espacios emblemáticos con color naranja.
En la Ciudad de Buenos Aires serán iluminados la Floralis Genérica, el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. En Rosario, en tanto, se iluminará el Monumento Nacional a la Bandera y se realizará una charla abierta en el Hospital Provincial de Rosario.
“Ningún paciente viaja solo”: el lema de la campaña 2026
La campaña de concientización de 2026 se desarrolla bajo el lema “Ningún paciente viaja solo”, una consigna que busca poner en primer plano el acompañamiento durante todo el recorrido de la enfermedad: desde la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico hasta el tratamiento, la remisión y la etapa posterior.
Desde la Asociación Civil Linfomas Argentina remarcan que la información permite favorecer la consulta oportuna, mientras que el acompañamiento integral resulta fundamental para pacientes y familias.
El objetivo de la fecha no apunta solamente a difundir los síntomas del linfoma, sino también a generar conciencia sobre la necesidad de consultar ante manifestaciones persistentes, acceder a un diagnóstico adecuado y contemplar el impacto emocional que puede producir la enfermedad
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