El Papa León XIV presidió este domingo la Santa Misa en el Santuario de Santa María de la Rotonda de Albano, localidad vecina de Castel Gandolfo, ante cientos de personas vulnerables, refugiados, sin hogar, personal de Cáritas, sacerdotes y feligreses. Afuera, unos 2.000 fieles siguieron la liturgia a través de pantallas gigantes instaladas en la plaza.
Durante su homilía, el Pontífice subrayó que la Iglesia está llamada a ser “una Iglesia de pobres, todos preciosos, todos partícipes, cada uno portador de una Palabra única de Dios”. Recordó que “cada uno es un don para los demás” e invitó a “derribar los muros” que dividen a las personas.
El Santo Padre explicó que la paz de Cristo no debe confundirse con la comodidad, sino que implica “una inmersión total en los riesgos que conlleva el amor”. En este sentido, rechazó el fuego de las armas y de las palabras que hieren, para promover en cambio “el fuego del amor, que se abaja y sirve, que opone el cuidado a la indiferencia y la mansedumbre a la prepotencia”.
En su mensaje, León XIV también destacó el valor de la comunidad reunida en torno a la Eucaristía, donde “nuestro corazón recibe una vida que va más allá de la muerte”. Señaló que el Espíritu Santo fortalece a los fieles “domingo tras domingo” y los anima a vivir para los demás.

El Papa concluyó pidiendo a la Virgen María que interceda por todos y al Espíritu Santo que transforme los corazones de piedra en corazones de carne. La celebración estuvo acompañada por autoridades civiles y religiosas, entre ellas monseñor Vincenzo Viva, obispo de Albano, y monseñor Adriano Gibellini, rector del Santuario.

foto portada: gentileza Vatican News



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