La Lic. Irene Fleitas, enfermera especialista en control de infecciones, explicó en Radio UP el significado del Día Mundial de la Higiene de las Manos. Cada 5 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) convocan al mundo de la salud a renovar su compromiso con una de las intervenciones más simples y efectivas que existen. En este 2026, la campaña cumple 18 años y su mensaje es más urgente que nunca: la acción salva vidas.
Fleites sostuvo que la higiene de manos es un método muy sencillo, práctico y que involucra la fricción y la remoción de gérmenes. Los gérmenes, explicó, están en todos lados: en cualquier superficie, no solo dentro de los hospitales sino también en la propia casa, la escuela, los colectivos, los vehículos, la vía pública y las plazas. La especialista enfatizó que saber reconocer esa presencia es el primer paso para prevenir infecciones.
Lavarse las manos después de ir al baño, correcto pero insuficiente
Al ser consultada sobre si lavarse las manos después de ir al baño es correcto, Fleitas respondió que sí, pero introdujo una distinción clave. Veníamos de una cultura donde siempre se dijo que después de ir al baño hay que lavarse o higienizarse las manos, señaló, aunque existe una pequeña diferencia en cuanto al término y a qué hacer. La especialista advirtió que las infecciones urinarias, muy frecuentes en niñas y mujeres, tienen relación directa con esa falta de higiene.
“Imaginate si nosotros no tenemos en cuenta qué tocamos previamente a ingresar al baño y después de hacer nuestra necesidad no hacemos esa higiene”, planteó Fleitas. “Estamos contaminando nuestras partes íntimas sin pensar que las mujeres tienen la natura justamente más acotada que los hombres”. Para la especialista, esa zona se convierte así en una puerta de entrada a los gérmenes y microorganismos que producen daño.
No conviene: llevar las manos en la cara ante la gripe estacional
La especialista también se refirió al hábito de llevarse las manos a la cara, sobre todo en épocas de gripe abundante. Fleitas confesó su inclinación por dirigirse a los más pequeños, ya que ellos tocan diferentes superficies y luego se llevan las manos a los ojos, la nariz o la boca. La gente, lamentó, perdió la costumbre de estornudar con el pliegue del codo y ya no se resguarda tanto ante cuadros gripales.
Ese comportamiento, describió, “disemina gérmenes por las superficies donde nos movemos: barajas, asientos, plazas, juegos. Los más pequeños tienden a tocar todo y de ahí se van tocando la cara, lo cual sigue siendo la puerta de entrada más frecuente para este tipo de patógenos”.
Cómo lavarse las manos de manera efectiva
Fleitas diferenció dos escenarios posibles para la higiene de manos. Si se elige el lavado con agua y jabón, el proceso no consiste en poner las manos bajo la canilla y listo. Hay que ponerse el jabón, hacer un movimiento de frotado y generar espuma fuera de la canilla durante 60 segundos, es decir, un minuto completo, y recién después enjuagarse.
Si en cambio se opta por la higienización con antiséptico, el producto debe ser alcohol al 70%, no al 96. La técnica demanda frotar las manos con el alcohol durante 20 a 30 segundos o hasta que seque y evapore por completo. “Es una acción sencilla que nos va a prevenir y nos va a salvar vidas”, resumió la especialista.
El secado de manos, un paso que no se debe descuidar
Sobre el secado, Fleitas sostuvo que todo contribuye y que la elección dependerá del recurso disponible. Si se cuenta con un secado eléctrico, funciona y es válido porque es lo que se tiene. Si se dispone de toallitas descartables de papel, es fabuloso porque se usan una sola vez y se descartan.
Para el caso más común en los hogares, las toallas de algodón, los cuidados son sencillos. La especialista recomendó evitar que la toalla permanezca mojada o húmeda durante mucho tiempo en un mismo lugar. Una vez que se moja, hay que airearla, secarla o lavarla y cambiarla por otra.
La disciplina para mantener el hábito en el tiempo, una deuda de los adultos
La profesional reflexionó sobre la dificultad de mantener la práctica en el tiempo, sobre todo entre los adultos. “Somos nosotros los adultos los que por ahí nos relajamos un poquito más en cuanto a esa medida”, admitió. Sin embargo, destacó la capacidad de los niños para cumplir con la técnica de manera ejemplar.
“Nosotros nos llenamos de orgullo cuando salimos y damos esas capacitaciones a las escuelas porque ellos no se olvidan”, afirmó la especialista. Y cerró con una enseñanza recurrente en su trabajo: uno siempre aprende algo nuevo de los más pequeños.
La higiene de manos sigue siendo, 18 años después de la campaña global, la herramienta más accesible y efectiva para prevenir infecciones en hospitales, escuelas y hogares. La técnica, como recordó Fleitas, no se agota en el gesto: demanda 60 segundos con agua y jabón o 30 con alcohol al 70%, un secado adecuado y, sobre todo, la disciplina de no relajarse. Los niños, paradójicamente, siguen siendo el espejo donde los adultos deberían mirarse.



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