El Maracaná, templo del fútbol mundial, fue testigo de una nueva hazaña del fútbol argentino. Lanús, contra todo pronóstico y en un ambiente hostil, eliminó a Fluminense y se clasificó para las semifinales de la Copa Sudamericana. El partido terminó 1-1, suficiente para el conjunto de Mauricio Pellegrino gracias al triunfo por 1-0 en la ida, pero la noche en Río de Janeiro estuvo lejos de ser solo futbolística.
Dentro del rectángulo de juego, Fluminense salió con todo. Como era de esperar, el equipo local dominó los primeros compases y a los 20 minutos de juego, Agustín Canobbio conectó un espectacular gol de tijera que igualó la serie en el global. El 'Flu' siguió acosando y estuvo cerca del segundo, pero un remate de Samuel Xavier estrelló en el palo.
Antes de que se pudiera celebrar la gesta deportiva, una escena de violencia opacó el encuentro. Durante el entretiempo, la policía militar brasileña cargó de forma brutal contra el sector de la hinchada visitante. Gases lacrimógenos, golpes de bastón y una represión desmedida se adueñaron de las tribunas, al punto de que el árbitro venezolano Jesús Valenzuela decidió demorar el inicio del segundo tiempo por 36 minutos. Los jugadores de Lanús, desde el campo de juego, observaban con impotencia e indignación la situación que vivían sus compatriotas.

Tras el extenso entretiempo forzado por los incidentes, la dinámica del partido se mantuvo. Fluminense generó las chances más claras, con el arquero Lucas Losada como figura clave para mantener con vida a su equipo. Sin embargo, contra todo pronóstico, Lanús encontró el gol que le daba la clasificación. A los 71 minutos, Dylan Aquino jugó una pared perfecta con Marcelino Moreno y, con una definición precisa al primer palo, batió a Fábio para desatar la locura del pequeño pero valioso sector granate.
Con el 1-1, el conjunto de Pellegrino supo administrar el resultado. Fluminense, desesperado, buscó el gol que lo llevara a la prórroga, y en el minuto 95 de adición, Germán Cano, el máximo goleador histórico del club brasileño, estampó un cabezazo en el poste que significó el último suspiro local. La pelota no quiso entrar y el pitazo final confirmó el pase de Lanús.
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Otra semifinal para la historia granate
Lanús, campeón de la Sudamericana en 2013, jugará su segunda semifinal consecutiva en el torneo (en 2024 cayó con Cruzeiro). Este triunfo en el Maracaná, un verdadero "Maracanazo", no solo le da la chance de luchar por un título internacional, sino que se inscribe como una de las páginas más gloriosas de su historia. Ahora esperará al ganador de la llave entre Alianza Lima y Universidad de Chile, con la moral por las nubes y la ilusión de repetir la gloria de hace once años.
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