La producción argentina de acero crudo creció 9% en julio frente a junio y 15,3% interanual, según datos difundidos por la Cámara de la Industria del Acero. Entre enero y julio se alcanzaron 377.500 toneladas, un 10,7% más que en igual período de 2025. El resultado se produjo en un escenario industrial marcado por el impulso de la energía y el agro, mientras la construcción, el sector automotor y la línea blanca continúan con niveles reducidos de actividad.
En el caso de los laminados en caliente, la producción de julio bajó 0,8% respecto de junio, aunque registró una mejora del 15% interanual. En tanto, la producción de laminados planos y no planos llegó a 319.200 toneladas, con una baja mensual del 0,8% y una suba interanual del 15%. En el acumulado de los primeros siete meses, este segmento registró una caída del 3,2%.
La diferencia entre la evolución del acero crudo y los laminados se relaciona, según la entidad, con la exportación de productos semielaborados durante el período.
El desempeño de la industria sigue siendo desigual. La demanda de acero encuentra su principal respaldo en el sector energético, mientras que el agro también sostiene parte de la actividad y la minería comienza a mostrar una participación creciente.
En contraste, la construcción continúa sin consolidar una recuperación sostenida. El despacho de cemento aumentó apenas 0,6% en julio respecto de junio, pero cayó 8,2% frente al mismo mes de 2025. En los primeros siete meses del año, la contracción acumulada llegó al 3,6%.

El sector automotor también atraviesa una etapa contractiva. Las terminales produjeron 31.189 vehículos en julio, un 15,8% menos que en junio y un 16% por debajo de julio de 2025. En el acumulado hasta julio, la fabricación alcanzó 235.847 unidades, con una caída interanual del 18%.
En maquinaria agrícola, el comportamiento es dispar. La cámara señaló una recuperación puntual en la comercialización de cosechadoras e implementos específicos, mientras que los segmentos de tractores y sembradoras mantienen una actitud más cautelosa.
La producción vinculada al consumo masivo también enfrenta dificultades. Los fabricantes de línea blanca registran menores niveles de actividad ante la mayor presencia de productos importados y la falta de opciones de financiamiento consideradas atractivas. También disminuyó la fabricación de envases de hojalata y tambores debido a la reducción del consumo interno.
Energía y Vaca Muerta sostienen la demanda de acero
El sector energético aparece como el principal sostén para la siderurgia argentina. La actividad en Vaca Muerta, la elevada utilización de los equipos de perforación y las obras destinadas a ampliar la infraestructura de transporte mantienen una demanda importante de tubos sin costura y aceros especiales.
Las perspectivas para esta actividad son positivas debido a la incorporación de nuevos proyectos vinculados con la producción de hidrocarburos y la ampliación de infraestructura.
Para 2026 se estima que se superarán las 28.000 etapas de fractura, lo que representaría un crecimiento de entre 15% y 18% respecto de las 23.784 etapas realizadas durante 2025.

China aumenta la presión sobre la industria siderúrgica
La Cámara de la Industria del Acero también puso el foco en el escenario del comercio internacional y en el impacto de las importaciones provenientes de China.
Según el informe, el país asiático pasó a representar el 35% de la producción manufacturera mundial y elevó su participación en la producción global de acero del 15% al 54%. Sus exportaciones siderúrgicas alcanzan actualmente 130 millones de toneladas, una cantidad equivalente a aproximadamente el doble del consumo de acero de toda América Latina.
La entidad atribuye esta situación a una elevada capacidad productiva china y a la intervención estatal en distintos niveles de la economía. El incremento de las exportaciones y los precios internacionales generó la aplicación de medidas de defensa comercial en distintos países.
Actualmente existen en el mundo 2.900 medidas antidumping y derechos compensatorios vigentes. Estados Unidos mantiene un arancel del 50% para el acero y sus manufacturas, mientras que la Unión Europea, Reino Unido y Canadá aplican distintas combinaciones de cuotas, salvaguardas y medidas antidumping, con cargas que llegan hasta el 50%.
En América Latina, México y Brasil adoptaron medidas más estrictas frente a las importaciones provenientes de China y otros países asiáticos. México mantiene investigaciones y medidas con derechos compensatorios de hasta 81% para laminados en caliente, 76% para productos revestidos y 103% para laminados en frío.
Brasil, por su parte, aplica derechos compensatorios contra productos chinos que llegan hasta US$670 por tonelada para laminados en frío y US$709 para productos revestidos, además de mantener nuevas investigaciones sobre otros productos siderúrgicos.
La industria argentina considera que este escenario aumenta el riesgo de desvío de comercio y mayor ingreso de productos importados, en un contexto en el que varios sectores industriales locales todavía operan con capacidad ociosa.
Frente a esta situación, el sector siderúrgico argentino plantea continuar con inversiones en tecnología e innovación y avanzar en conjunto con los distintos niveles del Estado para reducir los costos que afectan la producción, especialmente aquellos vinculados con la carga impositiva y los impuestos que, según la industria, dificultan la agregación de valor dentro del país.



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