La morosidad de las empresas argentinas registró un fuerte incremento en menos de dos años, en un escenario marcado por el endeudamiento y las dificultades financieras. De acuerdo con información del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la proporción de créditos comerciales en situación irregular pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026.
Aunque el nivel actual todavía se encuentra por debajo del 8,1% registrado durante 2020, el deterioro refleja un aumento significativo de las dificultades para afrontar los compromisos financieros. Las pymes aparecen entre las empresas más afectadas, especialmente aquellas que acceden a préstamos de menor monto.
Un análisis de la consultora Equilibra señala que los mayores niveles de morosidad se concentran en actividades que todavía no recuperaron los niveles de producción de 2023. "Se observa que la morosidad es mayor entre los sectores perdedores del nuevo esquema económico (el PBI de construcción, industria y comercio se encuentra por debajo del nivel de 2023), mientras que la irregularidad es menor en las actividades ganadoras (destacan minería y energía, intermediación financiera)".
Construcción y comercio, entre los sectores con mayor morosidad
La construcción registra una morosidad del 7,7%, mientras que el comercio alcanza el 6,5%. En la industria manufacturera, el indicador se ubica en 3,7%, aunque existen fuertes diferencias según la actividad.
El sector textil presenta la situación más comprometida, con una irregularidad del 14,6%. En el otro extremo, la refinación de petróleo registra 1,8%, mientras que la fabricación de vehículos presenta apenas 0,4%.
También se observan diferencias importantes entre otras ramas de actividad. La morosidad no llega al 0,5% en intermediación financiera, minería y energía, mientras que en el sector agropecuario alcanza el 4,3%.
Las pymes concentran los mayores problemas de pago
El tamaño de los préstamos también aparece relacionado con el nivel de incumplimiento. Para créditos de menos de $5 millones, la morosidad llega al 9,3%. En préstamos de entre $5 millones y $200 millones baja al 7,6%, mientras que para montos de entre $200 millones y $3.800 millones se ubica en 6,6%.
En los créditos superiores a $3.800 millones, la irregularidad cae al 1,8%, lo que muestra una mayor incidencia de los problemas de pago entre las empresas que toman financiamiento por montos más pequeños.
El informe también registró un aumento en la cantidad de compañías que ingresaron en mora. Las personas jurídicas en situación irregular pasaron de 16.200 a 37.500 en los últimos dos años.
A su vez, las pymes que cuentan con avales de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) y entraron en mora prácticamente se triplicaron: pasaron de 3.354 a 9.679.
El escenario se combina con un endurecimiento de las condiciones para acceder a nuevos préstamos. Según la encuesta del BCRA citada en el informe, las entidades financieras elevaron los requisitos para otorgar financiamiento, una situación que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
El endeudamiento también alcanza a los hogares
El deterioro de la situación financiera de las empresas se produce en paralelo con un aumento del endeudamiento de los hogares. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señalaron que una parte de las familias utiliza el crédito para afrontar gastos básicos.
Salvador Femenía, vocero de la entidad, vinculó esta situación con la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para sostener el consumo. “Tengamos en cuenta que hubo un rebote de la economía entre fines del 2024 y los primeros meses del 2025 y mucha gente utilizó la tarjeta. El crédito es una gran herramienta para impulsar el consumo, pero después de ahí se vino un proceso que tuvo que ver con suba de tasas y con límite a las paritarias”, explicó en Radio Rivadavia.
El dirigente sostuvo además que la evolución de los ingresos terminó afectando la capacidad de compra. “Eso produjo un atraso de los sueldos. Creo que el origen está ahí. Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Hay una restricción de ingresos en la clase media trabajadora y esto se nota porque no hay consumo”, afirmó.
Según CAME, el gasto de los hogares se concentra cada vez más en productos esenciales. “Vemos que apenas se mantienen los que tienen que ver con lo básico, pongamos para nombrar dos, alimentos y bebidas y farmacia, y al resto realmente le cuesta mucho mantenerse, con lo cual la causa no va por ahí, va por lo básico”, sostuvo Femenía.



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