Los resultados de las pruebas PISA volvieron a poner a la educación argentina en el centro del debate. En este contexto, Darío Álvarez Klar, especialista en educación e innovación, fundador y director de la Red Educativa Itinere, presidente ejecutivo de la Asociación Civil HUB Educación & Innovación y columnista de Infobae, analizó las dificultades que atraviesa el sistema educativo y planteó posibles caminos para revertirlas.
En comunicación con el programa La Última Rosca, emitido por Radio Up, Álvarez Klar aseguró que los resultados no lo sorprendieron, aunque sí le generan preocupación: “No me sorprenden, me preocupan, me angustian”, sostuvo.
El especialista señaló que uno de los principales problemas está relacionado con los modos de enseñar y aprender. En ese sentido, consideró que la escuela debe dejar de concentrarse exclusivamente en los contenidos y trabajar también sobre “habilidades” y “destrezas”.
También cuestionó las formas de evaluación y determinadas prácticas que, según explicó, permitieron que alumnos avanzaran de año sin haber adquirido los aprendizajes necesarios: “No es si lo pasaste o no lo pasaste, qué aprendiste, qué no aprendiste”, planteó.

El impacto de la pandemia y la tecnología
Álvarez Klar consideró que la pandemia marcó un quiebre importante para una generación que actualmente tiene alrededor de 15 años y que atravesó parte de su escolaridad durante ese período: “La respuesta corta es sí”, afirmó al ser consultado sobre si la pandemia significó un punto de inflexión en la educación.
Según explicó, la interrupción de las clases presenciales y las diferencias de conectividad afectaron los procesos de aprendizaje. Al mismo tiempo, destacó que la tecnología permitió mantener el vínculo educativo en aquellos casos en los que existían los recursos necesarios, aunque también abrió la puerta a usos excesivos.
Para el especialista, los aprendizajes que no se adquieren en determinados momentos pueden condicionar los posteriores. Por eso, consideró necesario recuperar los conocimientos y habilidades que quedaron debilitados.
En relación con el uso actual de la tecnología, planteó que el desafío no pasa por eliminarla, sino por administrarla: “Estamos administrando el uso para generar un entorno de mayor atención, de mayor dedicación, de mayor concentración”, explicó.

Una ley educativa común, pero con adaptación a cada región
Al analizar la posibilidad de establecer una política educativa común para todo el país, Álvarez Klar sostuvo que debería existir una ley que establezca aprendizajes mínimos para todos los estudiantes, pero sin imponer un modelo idéntico en cada territorio: “Yo creo que sí hay que pensar en una ley única, pero no uniforme”, afirmó.
El especialista explicó que debería existir un piso común de conocimientos, acompañado por autonomía para que provincias e instituciones puedan adaptar los contenidos y estrategias a sus propios contextos: “No es lo mismo una gran ciudad que un pequeño pueblo, no es lo mismo el norte que el sur y no es lo mismo los recursos materiales, humanos, económicos que cada región tiene”, sostuvo.
“La educación es tan importante que no puede estar solo en manos de educadores”
Uno de los planteos más contundentes de la entrevista estuvo relacionado con quiénes deben participar de las decisiones sobre educación.
Álvarez Klar sostuvo que la discusión no puede quedar limitada al Estado y los gremios y utilizó una frase que definió como “un poco irreverente”: “La educación es tan importante que no puede estar solo en manos de educadores”.
En esa línea, reclamó incorporar otras miradas, entre ellas las de neurocientíficos, médicos, empresas, tecnólogos, familias y estudiantes: “Los actores de la educación somos todos”, afirmó, y destacó especialmente la importancia de incorporar una perspectiva intergeneracional para comprender mejor las necesidades de los jóvenes.
Menos miedo y más confianza en las aulas
Otro de los ejes de la entrevista fue el vínculo entre docentes y estudiantes. Álvarez Klar cuestionó tanto los modelos basados en el miedo y la imposición como aquellos en los que no existe exigencia ni compromiso: “La autoridad no se impone, se gana”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que el miedo no puede ser la base de un vínculo educativo saludable y planteó la necesidad de construir relaciones basadas en “confianza, de aprendizaje, de mucho respeto y también de empatía”.
Para el especialista, la escuela también debe recuperar el valor del esfuerzo y generar proyectos capaces de involucrar a los estudiantes: “No puede ser la escuela un lugar en donde durante 12, 15 o 17 años estés padeciendo para, entre comillas, salir a la vida cuando salís del colegio. El colegio es la vida”, expresó.
Diversidad educativa y vínculo con el mundo del trabajo
Álvarez Klar también defendió la existencia de diferentes modalidades educativas, como las escuelas técnicas y agropecuarias, y sostuvo que el sistema no debería buscar que todos los estudiantes aprendan de la misma manera y al mismo ritmo: “La educación tiene que ser cada vez en el sistema y en el aula cada vez menos homogeneizante”, afirmó.
Finalmente, planteó la necesidad de acercar la escuela al mundo laboral sin convertir la educación en una herramienta al servicio exclusivo de las empresas.
Según explicó, los estudiantes deben desarrollar habilidades que les permitan desenvolverse en distintos ámbitos y no solamente acumular contenidos o calificaciones.
En ese punto, dejó una de las definiciones más críticas de la entrevista al describir la distancia que muchas veces existe entre lo que se enseña en la escuela y lo que se encuentra al ingresar al mundo laboral: “Es una estafa, es una estafa”.



//



