Los resultados de las pruebas PISA volvieron a poner bajo la lupa el desempeño educativo de los estudiantes argentinos y reavivaron el debate sobre las dificultades que atraviesa el sistema. Sin embargo, para el docente y especialista en gestión educativa Flavio Buccino, el análisis no debería limitarse a observar las posiciones o los números obtenidos, sino avanzar hacia una investigación que permita determinar las causas de esos resultados y, a partir de allí, diseñar políticas públicas.
Buccino dialogó con Radio Up y defendió la utilidad de las evaluaciones estandarizadas y remarcó que forman parte de un proceso mucho más amplio de evaluación educativa.
“Por supuesto que sirven todas las evaluaciones en educación. La evaluación en educación es intrínseca al trabajo cotidiano. O sea, cuando estamos enseñando también estamos evaluando”, explicó.
En ese sentido, diferenció las evaluaciones que se realizan diariamente en las aulas de las evaluaciones estandarizadas, que permiten obtener información comparable sobre el sistema educativo.

“Hay diferentes tipos de evaluación como, por ejemplo, la evaluación formativa y la de todos los días con nuestros pibes cuando estamos frente a un grado”, señaló.
Sobre las pruebas estandarizadas, sostuvo que su principal valor está en que los resultados puedan convertirse en herramientas para investigar y tomar decisiones.
“Lo que se intenta obtener es datos que pueden transformarse en información y esa información servir para crear hipótesis de investigación, hipótesis de trabajo, hipótesis que después den cuenta de políticas públicas frente a los desafíos que tenemos en educación”, afirmó.
“Nos quedamos con el dato”
Para Buccino, uno de los principales problemas aparece después de la publicación de los resultados. Según planteó, existe una tendencia a quedarse con los números sin avanzar en el análisis de las causas.
“Lo que está ocurriendo generalmente cada vez que aparecen los resultados de estas evaluaciones es que lamentablemente nos quedamos con el dato y ese dato no termina siendo conformado en una información analítica que sirva para poder después investigar sobre las causas y los efectos, sobre las correlaciones que pueden llegar a tener de los fenómenos sociales con respecto al tema de cómo aprenden nuestros pibes, cuánto aprenden y, en definitiva, qué es lo que necesitamos para mejorar nuestros formatos de enseñanza”, sostuvo.
En esa línea, consideró que los resultados deben ser interpretados dentro de un contexto más amplio. Argentina no es el único país que enfrenta dificultades en materia de aprendizaje, sino que el retroceso también aparece en otros sistemas educativos.
“No sólo en la Argentina estamos peor, por decirlo de alguna manera, sino que toda Latinoamérica ha bajado también en los logros de aprendizaje de los pibes y que el mundo está bajando en los logros de aprendizaje”, explicó.
Sin embargo, advirtió que ese dato, por sí solo, no permite determinar cuáles son las causas.
“Ahora, que ese dato nosotros podamos extrapolar que tal o cual elemento dentro de lo que estamos haciendo es lo que no está funcionando, no sale hoy, sino va a salir mucho más adelante cuando estos datos puedan ser trabajados desde un punto de vista de convertidos en información y, por supuesto, las investigaciones se hayan realizado”, indicó.
“No hay grandes cambios”

El especialista también cuestionó el impacto que tuvieron históricamente los resultados de las evaluaciones sobre las decisiones de los gobiernos.
Consultado sobre si los malos resultados generan temor en las administraciones, respondió: “Mira, yo creo que indignan en el momento en que salen. No sé si asustan, no sé si la palabra es asustar. Asustarse podría servir a lo mejor como para poder cambiar las políticas”.
Y recordó que los problemas no son nuevos: “En el 2022 nos había ido mal y ahora nos vuelve a ir mal. Y si tomamos la histórica, nunca nos fue del todo bien. Por lo tanto, no hay grandes cambios y ese susto a lo mejor no sirvió para mover o zarandear la situación en la que estamos. Me parece que ahí es donde tenemos que poner el foco”.
Un Estado que trascienda a los gobiernos
Buccino aclaró que su cuestionamiento no apunta contra las evaluaciones estandarizadas. Por el contrario, considera que deberían ocupar un lugar central en la construcción de políticas educativas.
“Sin dudas, y esto para que quede claro y que nadie diga Flavio Buccino es en contra de las evaluaciones estandarizadas. No. Todo lo contrario. Las evaluaciones nos tienen que servir como base para la construcción de política pública”, afirmó.
Para que ese proceso funcione, sostuvo que las políticas educativas deberían tener continuidad más allá de los cambios electorales.
“Lo que hay que lograr en todo caso, y eso sí a los gobiernos hay que pedírselo, es que el Estado tenga una política, no el gobierno, el Estado tenga una política que vaya más allá de los gobiernos”, remarcó.
En ese punto, consideró necesario contar con equipos profesionales capaces de sostener el trabajo y las investigaciones independientemente de quién ocupe el Poder Ejecutivo.
“Para eso necesitamos tener equipos suficientemente profesionalizados que, aun con cambios de gobierno, pueden seguir investigando, pueden seguir trabajando y pueden seguir dotando de herramientas al sistema educativo para que ese sistema pueda, digamos, con esas herramientas transformar, mejorar los resultados que se obtengan”, sostuvo.
“El sistema de evaluación argentino tiene falencias”

El especialista también puso en discusión el propio esquema mediante el cual Argentina evalúa su sistema educativo.
“El sistema de evaluación argentino tiene falencia”, afirmó, y explicó que actualmente el foco está puesto principalmente en los resultados de aprendizaje.
“Nosotros evaluamos solamente logros de aprendizaje, pero, por ejemplo, no evaluamos a los docentes, no evaluamos a las escuelas, no evaluamos las políticas públicas concretas, digamos, si esta o cuál funcionó en todo caso, no evaluamos metodologías”, enumeró.
A su entender, esa falta de evaluación integral lleva muchas veces a implementar políticas que luego no son revisadas adecuadamente.
“Ese es uno de los problemas más graves que terminamos sumándonos a las modas”, señaló.
Como ejemplo, mencionó la distribución de dispositivos tecnológicos en las escuelas y cuestionó que, una vez implementadas determinadas políticas, no siempre exista un mecanismo para comprobar su impacto.
“Hay que distribuir notebooks y netbooks a todos los pibes para que cada uno tenga su dispositivo para conectarse a Internet. Después que tenemos distribuidos, no hay nada para poder transferir entre esas máquinas. Por lo tanto después la política no puede ser evaluada”, sostuvo.
Para Buccino, el camino debería ser detenerse periódicamente para comprobar si una política funciona y corregirla cuando sea necesario.
“A mí me llama la atención cómo no paramos la pelota, levantamos la cabeza y decimos bueno, hasta acá llegamos, hicimos tal cosa, vamos a ver si sirve o no sirve y seguimos adelante o corregimos. Justamente para eso son las evaluaciones”, afirmó.
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“Los problemas se resuelven todos los días”
En el tramo final de la entrevista, Buccino insistió en que la educación no puede depender de soluciones rápidas ni de herramientas consideradas como definitivas.
“Es un trabajo muy arduo, es cotidiano, no es de una vez cada tres años, es un trabajo de todos los días y la educación en sí es un trabajo de todos los días”, sostuvo.
Y cuestionó la búsqueda de soluciones inmediatas: “Creo que ahí es donde nosotros estamos fallando. Creemos que con una vuelta de timón, le vamos a dar y con alguna herramienta mágica o alguna varita mágica vamos a poder resolver todos los problemas”.
En contraposición, planteó que las mejoras deben construirse dentro del proceso educativo cotidiano.
“Y en realidad los problemas se van resolviendo en la cotidianeidad, en el todos los días, en el aula fundamentalmente entre un pibe que quiere aprender o alguien que quiere aprender, porque puede no ser pibe, ser también una persona mayor, alguien que quiere enseñar algo y es de algo que hay que enseñar”, explicó.
Finalmente, sintetizó su crítica al modo en que suelen ser utilizados los resultados de PISA: “Ahí es donde nosotros nos tenemos que parar y lamentablemente, digamos, nos acordamos cada vez que salen las pruebas PISA, pero después nos vamos como olvidando a lo largo del tiempo y nos volvemos a recordar cuando nos indignamos frente a los futuros resultados”.
Argentina rumbo a 2027: Berensztein analizó el desgaste social y el poder de los gobernadoreshttps://t.co/Zrxs7NpXqK pic.twitter.com/POVJtUW1SM
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