La tensión dentro del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sumó este jueves un nuevo capítulo.
Los representantes que habían cuestionado el procedimiento utilizado para avanzar con designaciones de funcionarios y con la eventual venta de lotes consiguieron que ninguna de esas decisiones se concretara durante la continuidad de la reunión que había pasado a cuarto intermedio.
Así lo explicó Roberto Ferreyra, director del INYM por la Producción, durante una entrevista con Arriba la radio, por Radio Up, donde evitó presentar lo sucedido como un “triunfo”, aunque reivindicó la posición de quienes reclaman preservar el patrimonio del organismo y respetar los procedimientos establecidos antes de adoptar resoluciones.

“No sé si es un triunfo”, respondió Ferreyra al ser consultado sobre el resultado de la reunión. Para el representante de los productores, la discusión excede las designaciones y los terrenos: se relaciona directamente con qué Instituto se pretende construir y cuál será su papel frente a la situación económica de la actividad yerbatera.
Ferreyra: “No se puede tomar decisiones entre gallo y medianoche”
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido al mecanismo utilizado para intentar cubrir cargos dentro del organismo. Ferreyra explicó que existen procedimientos internos que deben respetarse antes de que una cuestión llegue a la votación del directorio.
Según detalló, el director Ricardo Maciel realizó una observación respecto del procedimiento, ya que los asuntos deben atravesar previamente las instancias correspondientes antes de ser sometidos a decisión.
“Existe un procedimiento como si fuese una Cámara de Diputados o un Concejo Deliberante: las cuestiones se tratan en su comisión, se hace una recomendación al directorio y posterior a eso se decide por sí o por no, siempre por mayoría de los votos de los presentes”, explicó.
Ferreyra sostuvo que justamente esos pasos eran los que se estaban intentando saltear. También cuestionó la forma en que fueron convocados los postulantes a los cargos cuando todavía no estaba definido el tratamiento de las designaciones.
“Ese día fue bastante desprolijo cuando invitaron a todos los postulantes y todavía no se había decidido si se iba a tratar”, señaló.

Para el dirigente, se podría haber convocado una reunión específica para analizar los antecedentes y perfiles de los candidatos, incluso por respeto a los propios profesionales interesados en ocupar los cargos. “Se quiere que se sigan todos los pasos, se analice bien y que se vea cuál es el mejor perfil”, remarcó.
Y agregó: “No se puede tomar decisiones entre gallo y medianoche en nombre de la eficiencia”.
Ferreyra aclaró, además, que desde el sector de la Producción no plantean que esos puestos deban permanecer vacantes. “Entendemos que es necesario cubrir esos puestos y que también están cubiertos ahora, ojo. No es que hay un puesto descubierto, están interinamente siendo cubiertos”, precisó.

La venta de terrenos del INYM también quedó frenada
La otra discusión estuvo relacionada con los terrenos pertenecientes al Instituto que la conducción pretendía vender. Ferreyra defendió la conservación de esos activos y rechazó que el costo de mantenimiento justifique desprenderse de ellos.
En ese sentido, contrapuso el gasto necesario para conservarlos con los recursos que actualmente destina el organismo al alquiler de inmuebles. “Gastan más de 70.000 dólares anuales en alquileres y están preocupados por cortar el pasto, por decirte de una manera, de esos terrenos”, cuestionó.
Para el representante de la Producción, esos lotes deberían ser considerados parte de una planificación de largo plazo del Instituto y eventualmente utilizados para desarrollar infraestructura propia. “El mantenimiento de ese terreno es ínfimo”, afirmó, y sostuvo que el INYM debe “pensar para adelante” y preservar espacios que podrían ser utilizados cuando existan condiciones para nuevas inversiones.
Ferreyra planteó incluso la posibilidad de estudiar mecanismos de financiamiento que permitan desarrollar oficinas u otras instalaciones propias y reducir paulatinamente los gastos de alquiler. “Estamos hablando de la yerba mate, nuestra principal producción, que necesita que se hagan inversiones. Entonces esa es la discusión”, explicó.

“Vienen y venden lo que hay”
La posición de Ferreyra frente a la venta de activos quedó resumida en una metáfora sobre el funcionamiento institucional del INYM. “El INYM es una mesa grande donde están sentados los directores de todos los eslabones de la cadena y estos funcionarios quieren repartir una sierra a cada uno y que en cada reunión cortemos un pedazo de esa mesa. ¿Qué va a pasar? Va a llegar un momento en que no va a haber nada”, expresó.
El director por la Producción cuestionó así una concepción de eficiencia basada, según su interpretación, en reducir estructura y desprenderse de bienes acumulados por el organismo. “En nombre de la eficiencia vienen y venden lo que hay. Cada día una menos y después vamos a quedar sin nada”, advirtió.
También recordó que durante las primeras reuniones de la actual gestión nacional se produjo el despido de profesionales del organismo, una decisión que, según sostuvo, significó un fuerte desembolso en concepto de indemnizaciones.
Ferreyra calculó que esas desvinculaciones representaron “casi 1.000 millones” para las arcas del Instituto y cuestionó la contradicción que observa entre el discurso de eficiencia y ese tipo de decisiones.

“El Instituto no es una PyME”
El dirigente insistió en otro concepto durante la entrevista: el INYM no funciona como una empresa privada en la cual una única conducción puede tomar unilateralmente las decisiones. “La institución no es una PyME”, enfatizó.
Recordó que su estructura responde a una integración sectorial establecida por ley y que cada director representa intereses específicos de la cadena yerbatera.
En el caso de la Producción, explicó, las posiciones que lleva al directorio son discutidas con las asociaciones que representa.
“Nosotros actuamos por mandato de las asociaciones, del sector de la producción, y vamos a defender primero el patrimonio de la institución”, sostuvo.
Según Ferreyra, esa dinámica también corresponde a cooperativas y demás sectores representados en el organismo, razón por la cual cuestionó la pretensión de administrar el Instituto bajo una lógica vertical. “Quieren manejar como si fuera una PyME el Instituto: venir un jefe y decir ‘esta es la resolución que tiene que salir’ y chau”, cuestionó.
La discusión de fondo: la crisis de la yerba mate
Para Ferreyra, el conflicto institucional adquiere mayor dimensión porque ocurre mientras productores y trabajadores atraviesan una situación económica crítica.
El representante de la Producción aseguró que el costo de producir un kilogramo de hoja verde se encuentra muy por encima del precio que recibe actualmente el productor. “La materia prima está a más de 470 pesos el kilo para producir y están vendiendo a 200 y pico, no llega a 300”, afirmó.
Según explicó, esa diferencia provoca una pérdida considerable de recursos que anteriormente circulaban principalmente por los municipios del interior de Misiones. Ferreyra mencionó como referencia los casi 900 millones de kilos de hoja verde producidos durante el año pasado y planteó que una diferencia de alrededor de $300 por kilogramo representa un impacto económico de enorme magnitud para la provincia.
Más allá de las cifras mencionadas, su planteo central fue que la caída de los ingresos del sector primario termina repercutiendo sobre toda la economía regional.
Menos hoja verde y un mercado que “no da respuesta”
Ferreyra también alertó sobre la disminución de la cantidad de materia prima entregada.
“Si comparamos lo que es la entrega de hoja verde respecto al 2025, al 2024 son 100 millones de kilos. Ahora, respecto al 2026 con referencia al 2024, vamos con casi 200 millones de kilos de hoja verde que se deja de entregar y el mercado no aumenta un solo peso”, sostuvo. “El mercado no está dando la respuesta”, concluyó.
A partir de ese diagnóstico, adelantó que los representantes de la Producción continuarán trabajando para recuperar herramientas regulatorias que permitan restablecer un equilibrio entre los diferentes actores de la cadena. “Vamos a seguir actuando por mandato, trabajando para que vuelvan las facultades, para que vuelva el equilibrio, para que vuelvan a sentarse todos y hacer un costo”, afirmó.
Ferreyra sostuvo que el objetivo es que el productor misionero pueda obtener una remuneración que evite situaciones de explotación dentro de una actividad central para la economía provincial.
Más de 30 mil trabajadores vinculados a la actividad
Durante la entrevista en Radio Up, Ferreyra hizo referencia además a un estudio académico proporcionado por Javier Gortari en el marco de las discusiones sobre la emergencia yerbatera.
De acuerdo con los datos citados por el director, entre productores, tareferos y trabajadores vinculados directamente a la cadena existirían más de 30 mil trabajadores afectados por la situación que atraviesa la actividad.
También señaló que, según ese estudio, el negocio de la yerba mate mueve más de 1.000 millones de dólares anuales, pero los primeros eslabones tendrían una participación reducida en ese volumen económico.
Para Ferreyra, allí debería estar concentrada actualmente la discusión del Instituto.
“Hoy debiéramos estar discutiendo en qué innovamos, qué más desarrollamos, cómo hacemos para vender yerba mate en Argentina, cómo aceleramos un estudio de mercado que está muy atrasado, cómo hacemos para mejorar la infraestructura del que produce, del que trabaja”, enumeró.
En cambio, cuestionó que buena parte de la agenda institucional esté concentrada en acelerar designaciones y desprenderse de patrimonio.
Un freno que no cierra la discusión dentro del INYM
La reunión del jueves terminó así sin que avanzaran las dos decisiones que habían provocado cuestionamientos: las designaciones de funcionarios y la venta de los lotes.
La situación, sin embargo, no implica que la discusión haya terminado. Ferreyra dejó en claro que considera necesario cubrir definitivamente los cargos, pero reclamó que el proceso se realice respetando las instancias internas, evaluando los perfiles y permitiendo que cada representación sectorial analice previamente las decisiones.
Respecto de los terrenos, la posición expresada por la Producción es más estructural: preservar los bienes del INYM y proyectarlos como activos para futuras inversiones antes que recurrir a su venta.
En el trasfondo permanece una disputa mayor acerca del rumbo del Instituto y de las herramientas que debería recuperar para intervenir sobre una cadena yerbatera que, según Ferreyra, atraviesa un fuerte desequilibrio.
“Queremos discutir, en nombre de la eficiencia, esto de venir y vender lo que hay”, sintetizó el director por la Producción. Mientras tanto, aseguró que continuará defendiendo por mandato de las asociaciones tanto el patrimonio institucional como la recuperación de mecanismos que permitan mejorar la situación de productores y trabajadores.



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