La cardiopatía isquémica continúa siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Sin embargo, durante décadas la evidencia científica y los protocolos clínicos se basaron mayormente en estudios realizados en hombres, dejando en segundo plano particularidades propias de las mujeres.
Ahora, un nuevo registro multicéntrico prospectivo realizado en Italia aporta datos clave para repensar la prevención y el diagnóstico. Se trata del estudio GEDI-ACS, presentado en la Cumbre 2026 de la Sociedad Europea de Cardiología, que analizó exclusivamente a mujeres con síndrome coronario agudo (SCA), cuadro que incluye angina inestable e infarto de miocardio.

Los resultados preliminares encendieron una señal de alerta sobre factores de riesgo poco interrogados en la práctica clínica habitual.
Factores que suelen pasar inadvertidos
Además de los factores clásicos —hipertensión arterial, dislipidemia y tabaquismo— el registro detectó una alta prevalencia de antecedentes que históricamente no fueron incorporados de manera sistemática en la evaluación cardiovascular femenina.
Entre los primeros 68 casos analizados:
32,3% tenía antecedentes de aborto espontáneo.
16,2% había atravesado menopausia precoz.
32,2% presentaba enfermedades autoinmunes.
42,6% reportaba ansiedad o depresión.
Según los investigadores del IRCCS San Raffaele, estos elementos influyen tanto en la forma de presentación clínica como en el pronóstico del síndrome coronario agudo.
El 86% de las mujeres experimentó su primer evento cardiovascular con una mediana de edad de 68 años, y el 85,3% mostró bajo nivel de alfabetización en salud, un aspecto que también impacta en la prevención y en la consulta precoz ante síntomas.
Un subtipo frecuente en mujeres: MINOCA
Uno de los hallazgos más relevantes fue la elevada presencia de infarto de miocardio con arterias coronarias no obstructivas (MINOCA), detectado en el 38,2% de los casos.
Este subtipo, más común en mujeres, se caracteriza por síntomas de infarto sin obstrucciones coronarias significativas en la angiografía. A pesar de su frecuencia, todavía no cuenta con guías terapéuticas específicas, lo que plantea desafíos para el tratamiento y el seguimiento.
En cuanto a la presentación clínica:
38,2% tuvo infarto con elevación del ST (STEMI).
36,8% infarto sin elevación del ST (NSTEMI).
25% angina inestable.
Durante los primeros 30 días de seguimiento no se registraron muertes, reinfartos ni accidentes cerebrovasculares, aunque el 11,3% reportó dolor torácico recurrente.
El GEDI-ACS es el primer registro italiano centrado exclusivamente en mujeres con síndrome coronario agudo y combina variables clínicas, socioeconómicas, psicosociales, genéticas y moleculares. El objetivo es comprender de manera integral cómo se manifiesta la enfermedad cardiovascular en mujeres y diseñar estrategias más inclusivas.
Desde la Sociedad Europea de Cardiología subrayaron la necesidad de revisar los protocolos actuales e incorporar preguntas específicas sobre historia reproductiva, salud mental y enfermedades autoinmunes en la evaluación cardiovascular femenina.
Los investigadores remarcan que mejorar la alfabetización en salud y promover campañas de prevención con enfoque de género podría ser determinante para reducir la mortalidad cardiovascular en mujeres.
El registro continuará ampliando la muestra y profundizando los análisis para consolidar evidencia que permita actualizar las guías clínicas y avanzar hacia una cardiología más personalizada.



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